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El embarazo protege contra el cáncer de mama; nuevas pistas reveladoras del mecanismo

Científicos del Fox Chase Cancer Center, en Filadelfia, Estados Unidos, han descubierto nuevas pistas sobre cómo el embarazo reduce el riesgo de las mujeres de desarrollar cáncer de mama. Con una mirada detallada al material genético de las mujeres que habían dado a luz y las que no, estos expertos, cuyas conclusiones se han presentado en la reunión anual de la American Association for Cancer Research, observaron diferencias en los elementos relacionados con procesos clave que, cuando funcionan mal, pueden incrementar el riesgo de desarrollar cáncer.
Hasta ahora, describe el titular de este web el Dr. Neyro, “sabíamos por el seguimiento epidemiológico de grandes grupos de mujeres afectas de cáncer de mama, que el embarazo era un factor protector”; ahora, concluye, “parecen empezar a llegarnos evidencias de los mecanismos biológicos que hacen posible esa protección”. Para saber más en estos temas, pueden leer en http://www.neyro.com/2012/11/25/aclarados-algunos-puntos-sobre-el-cancer-de-mama-y-sus-variantes/.
Lo perfecto sería que los científicos tuvieran algún día la capacidad de imitar los cambios señalados en las mujeres que no han estado embarazadas para reducir su riesgo de desarrollar cáncer, señala la autora del estudio, Julia Santucci-Pereira, investigadora asociada en el Laboratorio de Investigación del Cáncer de Mama en el Fox Chase. “Estamos tratando de entender cómo ayuda el proceso natural del parto a prevenir el cáncer -explica–. Si lo entendemos, podremos tratar de imitar este proceso de alguna manera, especialmente en las mujeres que están en alto riesgo de desarrollar la enfermedad”.
En el trabajo, Santucci-Pereira y sus colegas utilizaron sofisticada tecnología de secuenciación de ácidos nucleicos para comparar la actividad genética de muestras de tejido libres de cáncer de mama de más de 100 mujeres, 30 de las cuales eran premenopáusicas que nunca habían dado a luz. Los expertos vieron diferencias en la expresión de genes que se asocian con el proceso bajo el cual las células se convierten en especializadas, conocido como diferenciación.
Según Santucci-Pereira, no fue una sorpresa, ya que los problemas en la diferenciación pueden hacer que las células se vuelvan cancerosas. Además, esta experta y sus colegas vieron diferencias claras entre las madres y no madres en la expresión de genes relacionados con el desarrollo de la anatomía del seno, algo que, a juicio de esta experta, también tiene sentido, ya que este proceso debe estar bien regulado para evitar el cáncer.

En otro estudio presentado durante la misma sesión de este foro científico, Santucci-Pereira y su equipo identifican cambios genéticos adicionales que pueden ayudar a explicar cómo el embarazo protege contra el cáncer de mama; el hallazgo epidemiológico nos era conocido y se repite siempre que lo hemos estudiado, describe nuestro experto el ginecólogo Dr. J.L. Neyro, titular de este web (ver también  http://www.neyro.com/2014/02/02/el-consumo-de-tomates-puede-proteger-del-cancer-de-mama-a-mujeres-posmenopausicas/).  Examinando a diez mujeres en la menopausia, encontraron que las madres y no madres muestran diferencias en cómo se modificaron sus genes, específicamente al resultar afectados por grupos químicos, los cuales influyen en la forma en la que los genes son utilizados por el cuerpo. Aquí, de nuevo, hallaron diferencias en los procesos asociados con el desarrollo de la anatomía del seno.

“Aunque esta investigación aporta más información para entender por qué el embarazo protege al cuerpo contra el cáncer, cómo sucede sigue siendo un rompecabezas”, reconoce Santucci -Pereira, quien señala como una posibilidad al hecho de que la hormona producida durante el embarazo, la gonadotropina coriónica humana (HCG), induce estos cambios.

De hecho, la investigación anterior en animales y células humanas ha encontrado que la adición de HCG puede producir otros cambios genéticos ligados a la diferenciación y el desarrollo, añade otro autor del estudio, José Russo, que dirige el Laboratorio de Investigación de Cáncer de Mama en el Fox Chase. “Estamos tratando de imitar el embarazo sin hacer que las mujeres se queden embarazadas”, agrega Santucci-Pereira.

Finalmente, en otro estudio que presentará también Santucci-Pereira y otros científicos del Fox Chase se analizaron profundamente las diferencias en los tramos de material genético apodados “no codificantes”, es decir que no contienen instrucciones para hacer proteínas. Se trata de regiones que los científicos pensaban que eran “inútiles”, pero ahora resulta que interactúan con otras partes del genoma y mejoran su función, por lo que el siguiente paso es tratar de entender qué hacen estas regiones no codificantes, incluyendo su papel en el cáncer.
En este último análisis, Santucci-Pereira y sus colegas identificaron 42 diferencias en las regiones no codificantes entre ocho mujeres que habían sido madres y ocho que no habían tenido descendencia. Es posible, dice la investigadora líder, que estas regiones no codificantes trabajen con los genes identificados en los otros dos análisis para inducir cambios en los procesos de diferenciación y desarrollo, protegiendo así a las mujeres que han dado a luz.

Al igual que con la otra investigación, el objetivo es encontrar formas que imiten a estos efectos en las no madres, tal vez mediante la administración de compuestos que se dirigen a regiones no codificantes que experimenten la misma protección contra el cáncer de mama, dice Santucci -Pereira. “Hay maneras, molecularmente, de orientar las regiones no codificantes –añade esta experta–. Estamos tratando de encontrar la forma de que funcionen”. Hasta entonces, la vida sana desprovista de tóxicos nos puede ayudar mucho en el empeño (ver en http://www.neyro.com/2014/03/05/nueva-evidencia-de-que-el-tabaquismo-aumenta-el-riesgo-de-cancer-de-mama/)

El sobrepeso aumenta el riesgo del cáncer de mama después de la menopausia

Un estudio de la Sociedad Americana del Cáncer ha determinado que tener un índice de masa corporal (IMC) elevado que muestre sobrepeso u obesidad (ésto es, pasar de 25 o 30 respectivamente, señala el titular de este web, Dr. José Luis Neyro) puede aumentar el riesgo de sufrir cáncer de mama después de la menopausia, con independencia de si la grasa se acumula en el vientre, la cintura o las caderas.
Así se desprende de los resultados publicados en la revista “Cancer Causes, and Control”, que contradicen la creencia provocada por investigaciones previas que sugerían que este mayor riesgo de cáncer dependía de dónde se acumulara la grasa.
El llamado IMC o índice de masa corporal se calcula dividiendo el peso de la persona expresado en kilos por la talla expresada en metros al cuadrado, es decir….IMC = peso (en Kg) / talla x talla (en mts.).
La obesidad abdominal se ha relacionado con un mayor riesgo de numerosas enfermedades, como la diabetes o determinadas dolencias cardiovasculares, lo que sugería que las mujeres con cuerpo “con forma de manzana”, que concentran la grasa en el pecho y en el torso, tienen más riesgo que las que tienen “forma de pera” y acumulan la grasa en caderas, muslos y nalgas.

Para indagar en esta teoría, un equipo dirigido por la investigadora Mia Gaudet analizó datos de un total de 28.965 mujeres participantes en la segunda parte del ‘Cancer Prevention Study’, entre quienes se detectaron un total de 1.088 casos de cáncer de mama invasivo durante una mediana de 11,58 años de seguimiento.

De este modo, vieron una relación “estadísticamente significativa” entre el desarrollo de estos tumores y un IMC más elevado, “con independencia de que fueran peras o manzanas”, ha señalado Gaudet; lo alertábamos hace años en un suelto de este mismo web en el link http://www.neyro.com/2011/02/09/cancer-de-mama-factores-de-riesgo-y-como-evitarlos/

“Este estudio trae un poco de claridad a la relación entre la obesidad y el riesgo de cáncer de mama”, insiste esta experta, que confía en que estos datos permitan centrarse en lo que erróneamente se han considerado factores de riesgo para el cáncer de mama.
Es más, aclara el Dr. Neyro, “hemos comprobado que hasta un 95% de mujeres con cáncer de mama no tiene ningún factor de riesgo para desarrollarlo” (ver en http://www.neyro.com/2007/09/20/el-95-por-ciento-de-las-mujeres-con-cancer-de-mama-no-responde-al-perfil-de-riesgo-establecido-por-los-expertos/) Deberemos seguir investigando.

Nueva evidencia de que el tabaquismo aumenta el riesgo de cáncer de mama

Las mujeres jóvenes que fuman pueden tener más riesgo de sufrir cáncer de mama con receptores de estrógenos positivos, uno de los tumores mamarios más comunes.

Científicos del Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson de Seattle, en Estados Unidos, aseguran que las mujeres jóvenes que fuman pueden tener más riesgo de sufrir cáncer de mama con receptores de estrógenos positivos, uno de los tumores mamarios más comunes, según los resultados publicados en la revista “Cancer”.

En concreto, vieron que las mujeres de entre 20 y 44 años que fumaban un paquete de tabaco al día durante al menos diez años cuando tuvieron entre 20 y 44 años tenían un riesgo un 60% mayor de desarrollar estos tumores en comparación con aquellas que fumaban menos. En cambio, no había más probabilidades de padecer un cáncer de mama triple negativo, un subtipo menos frecuente pero más agresivo. “Creo que cada vez hay más evidencia de que el tabaquismo también es un peligro para el cáncer de mama”, ha reconocido Christopher Li, principal autor del estudio.

Investigaciones previas habían apuntado ya algunos vínculos entre el consumo de tabaco y el cáncer de mama, pero los resultados en mujeres jóvenes no eran concluyentes ya que había dudas de que se asociara a un mayor riesgo de todos los subtipos de tumores mamarios. De hecho, nos ocupamos también de este asunto, señala el Dr. José Luis Neyro, cuando se descubrieron algunos alelos en la historia genética de determinadas mujeres; puede verse en el linkhttp://www.neyro.com/2012/12/19/el-riesgo-de-cancer-de-mama-en-fumadoras-aumenta-significativamente/

Para comprobar esas asociaciones, analizaron todos los casos de cáncer de mama detectados en el área de Seattle entre 2004 y 2010. En ese periodo hubo un total de 778 mujeres diagnosticadas con el subtipo más común, el de receptores de estrógenos positivos, mientras que a 182 se detectó un tumor de mama triple negativo. Asimismo, también incluyeron en el estudio a 938 mujeres sin cáncer. Según el Instituto Nacional del Cáncer, una de cada ocho mujeres estadounidenses desarrollarán cáncer de mama, pero el riesgo es más bajo a edades más jóvenes.

Los investigadores observaron que las mujeres jóvenes que han fumado alguna vez tenían un 30% más de probabilidades de desarrollar cualquier tipo de cáncer de mama, en comparación con las mujeres que nunca lo hicieron. Pero cuando los investigadores analizaron el aumento de riesgo por cada subtipo, vieron que dicho incremento no se producía en mujeres con triple negativo.

Y al medir la prevalencia del tabaquismo vieron que las que habían fumado durante al menos 15 años eran un 50% más propensas a desarrollar un cáncer de mama con receptores de estrógenos positivos, en comparación con las que fumaban menos años. Y las que fumaban al menos un paquete al día durante 10 años, el riesgo era un 60% mayor.

Esto podría deberse, según los autores, a que las sustancias que se encuentran en los cigarrillos actúan como estrógenos y favorecen el desarrollo del tumor. “Hay muchos productos químicos diferentes en el humo del cigarrillo que pueden tener muchos y diversos efectos”, ha reconocido Li. Una evidencia más, relata el Dr. Neyro, de que el tabaco es hoy el primer agente carcinógeno de toda la historia de la humanidad.

El cáncer de mama HER2+ se puede subclasificar en cuatro subtipos diferentes

La identificación de los diferentes subtipos es importante para poder orientarse hacia un tratamiento cada vez más dirigido y específico del cáncer de mama HER2+.  De ello nos ocupamos en este mismo web (ver el enlacehttp://www.neyro.com/2012/11/25/aclarados-algunos-puntos-sobre-el-cancer-de-mama-y-sus-variantes/), hace unos meses cuando planteábamos la diferente clasificación del cáncer de mama que su producción oncogénica puede proporcionar en cada tumor específicamente.
Ahora, una nueva investigación del Grupo de Genómica Traslacional del Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO) de Barcelona ha demostrado que el cáncer de mama HER2+ se puede subclasificar en cuatro subtipos diferentes y ha identificado un subtipo con una mayor respuesta y beneficio a los tratamientos con quimioterapia y anti-HER2. La identificación de los diferentes subtipos es importante para poder orientarse hacia un tratamiento cada vez más dirigido y específico del cáncer de mama HER2+.El estudio, liderado por el Dr. Aleix Prat, responsable del grupo de Genómica Traslacional del Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO), junto con el Dr. José Baselga, Physician-in-Chief del Memorial Sloan Kettering Cancer Center, ha sido publicado en “Clinical Cancer Research”. La investigación se basa en el hecho de que no todos los tumores HER2+ responden igual a la terapia específica anti-HER2 con la que se abordan. Si bien el tumor desaparece en el caso de muchas pacientes, otras no responden o se vuelven resistentes a la terapia anti-HER2, combinada con quimioterapia. Esta observación ha llevado a este estudio retrospectivo de pacientes tratadas dentro del ensayo clínico fase III, conocido como NOAH, para intentar ver qué diferencias genómicas tienen los tumores sensibles y resistentes al tratamiento.

Ello provoca una rotura del viejo paradigma médico de clasificar todos los tumores cancerosos según la antigua clasificación TNM (de Tumor y su tamaño, Nódulo y afectación de los ganglios loco-regionales y Metástasis y su presencia a distancia), define el experto Dr. Neyro; lo comentamos en su día al hablar de estos extremos (ver el enlace http://www.neyro.com/2013/10/16/propuesta-para-una-nueva-clasificacion-de-los-tipos-de-cancer-atendiendo-a-como-las-mutaciones-afectan-a-los-sistemas-geneticos/) y allá decíamos que nos deberá obligar más pronto que tarde a cambiar nuestros protocolos de tratamiento e individualizar las terapias para esta enfermedad.

Así, continua el Dr. Neyro, de www.neyro.com, ante cualquier cáncer de mama es crítico conocer el subtipo molecular al que pertenece. Hasta hace poco el cáncer de mama se clasificaba en tres grupos según la presencia o no de los receptores hormonales y el receptor HER2, en cáncer de mama hormonosensible, HER2+ y triple negativo (cuando no se incluye en ninguno de los dos grupos anteriores).

Durante los últimos años se ha afinado en esta clasificación gracias a la genómica y se ha observado que existen al menos cuatro grandes subtipos de cáncer de mama (Luminal A, Luminal B, HER2 enriquecido y Basal-Like). El año pasado, este mismo grupo de investigadores ya afinó en la clasificación de los tumores hormonosensibles gracias a la utilización de la genómica.

En este estudio, el mismo grupo se ha focalizado en la enfermedad HER2+. El cáncer de mama HER2+ afecta al 20% de las mujeres con esta enfermedad y se caracteriza por la presencia de un gran número de receptores HER2 y una mayor actividad proliferativa de sus células tumorales y la consecuencia es que se trata de un tumor muy agresivo con mayor riesgo de recaídas y muerte por cáncer. La aparición de tratamientos dirigidos al receptor HER2, como el trastuzumab o el lapatinib, ha mejorado el escenario de esta enfermedad. Ahora bien, hoy en día el cáncer de mama HER2+ sigue siendo considerado como un subgrupo único que debe tratarse de forma similar, pese a que no todas las pacientes con cáncer de mama HER2+ responden igual al tratamiento.

Este nuevo estudio ha evaluado la respuesta al tratamiento anti-HER2 de los diferentes subtipos moleculares. Según el estudio, los 4 subtipos genómicos que se encuentran en el cáncer de mama — llamados Luminal A, Luminal B, HER2 enriquecidos y Basal-like – también se encuentran en el cáncer de mama HER2+ y éstos condicionan la respuesta al tratamiento. “Concretamente, hemos observado que los tumores HER2+ que pertenecen al subtipo HER2 enriquecido tienen la vía de señalización del receptor HER2 muy activada y eso los hace especialmente sensibles a los tratamientos selectivos anti-HER2 como el trastuzumab. Por lo tanto, de los 4 subtipos, el subtipo HER2 enriquecido es el que se beneficia más del tratamiento específico anti-HER2”, explica el Dr. Prat.

 

Establecer diferencias genómicas y clínicas entre cada uno de los subtipos puede permitir hilar más fino todavía en las decisiones de tratamiento y por lo tanto se puede traducir en la aplicación de tratamientos más agresivos para quien se pueda beneficiar de ellos, y tratamientos más dirigidos para quien esta estrategia pueda ser una opción, es decir, abordando una terapia más personalizada y resultando de ella una mejor y mayor supervivencia. De hecho, el estudio PAMELA, liderado por el VHIO y que implica a más centros españoles bajo la coordinación del grupo cooperativo SOLTI, y para el que el Dr. Prat también cuenta con el apoyo de la Fundación Susan G. Komen, tratará de responder esta segunda cuestión. El estudio PAMELA tiene como objetivo identificar mediante la genómica a aquellas pacientes con tumores HER2+ susceptibles de ser curadas con terapias biológicas anti-HER2 sin necesidad de quimioterapia.

“Ya no hay duda de que la expresión génica en cáncer de mama aporta información biológica esencial para la determinación del diagnóstico, tratamiento, riesgo de recaída y de la supervivencia“, afirma el Dr. Aleix Prat, “A partir de hoy, el tratamiento se debe basar en una caracterización molecular previa del tumor, por lo que debemos poner los máximos esfuerzos para que sea muy precisa. Los test genómicos nos proporcionan esa precisión y ya se están incorporando a la realidad diaria a pasos de gigante. No tenemos más opción que ir todos en esta dirección”, concluye el Dr. Prat.

El consumo de tomates puede proteger del cáncer de mama a mujeres posmenopáusicas

Una dieta rica en tomates tiene un efecto positivo en el nivel de hormonas que juegan un papel en la regulación del metabolismo de la grasa y el azúcar. Desde antiguo, nuestros nutricionistas, añade el Dr. Neyro, nos han venido informando que,  el alto contenido en licopenos y otros antioxidantes del tomate (jitomate como se le conoce en nuestro país hermano México) tiene un efecto antioxidante muy beneficioso en el envejecimiento celular y en la prevención de diversas enfermedades degenerativas.

Ahora se demuestra que una dieta rica en tomate puede ayudar a proteger a las mujeres posmenopáusicas del riesgo de padecer cáncer de mama, que se eleva en este grupo conforme aumenta su índice de masa corporal (IMC), según concluye un nuevo estudio aceptado para su publicación en “Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism”. La investigación encontró que llevar una dieta rica en tomates tiene un efecto positivo en el nivel de hormonas que juegan un papel en la regulación del metabolismo de la grasa y el azúcar.

“Las ventajas de comer un montón de tomates y productos a base de tomate, aunque sea por un corto periodo, fueron claramente evidentes en nuestros resultados”, dijo el primer autor del estudio, Adana Llanos, profesora asistente de Epidemiología en la Rutgers University, en Newark, New Jersey, Estados Unidos.

“El consumo de frutas y verduras, que son ricas en nutrientes esenciales, vitaminas, minerales y fitoquímicos como el licopeno, transmite beneficios significativos. Sobre la base de estos datos, creemos que el consumo regular de al menos las porciones diarias recomendadas de frutas y verduras podría promover la prevención del cáncer de mama en una población de riesgo”, afirma esta experta.

El estudio cruzado longitudinal examinó los efectos de dietas ricas en tomate y soja en un grupo de 70 mujeres posmenopáusicas. Durante diez semanas, las mujeres comieron productos de tomate que contienen al menos 25 miligramos de licopeno diarios y en otro periodo separado de diez semanas, los participantes consumieron por lo menos 40 gramos de proteína de soja al día. Antes del inicio de cada periodo de prueba, se les pidió que no comieran tomate ni productos de soja durante dos semanas.

Cuando las participantes siguieron la dieta rica en tomate, sus niveles de adiponectina, una hormona implicada en la regulación de los niveles de azúcar y grasa en la sangre, subieron un 9%. El efecto fue ligeramente mayor en las mujeres que tenían un índice de masa corporal (IMC) inferior. La dieta de soja se vinculó a una reducción en los niveles de adiponectina de las participantes.

“Los resultados demuestran la importancia de la prevención de la obesidad –destaca Llanos–. El consumo de una dieta rica en tomates tuvo un mayor impacto en los niveles de hormonas en las mujeres que mantienen un peso saludable”.

Propuesta para una nueva clasificación de los tipos de cáncer atendiendo a cómo las mutaciones afectan a los sistemas genéticos

Investigadores de la Universidad de California, San Diego, en Estados Unidos, proponen un nuevo enfoque llamado estratificación basada en la red (NBS) para identifica subtipos de cáncer por cómo las mutaciones afectan a las redes o sistemas genéticos compartidos en lugar de por las mutaciones singulares de cada paciente, según publica “Nature Methods”.

Los tumores del cáncer casi nunca comparten las mismas mutaciones genéticas exactas. Este hecho ha confundido a los esfuerzos científicos a la hora de clasificar mejor los tipos de cáncer y desarrollar tratamientos más específicos y eficaces.

“La subtipificación es el paso más básico hacia la meta de la medicina personalizada”, afirmó el investigador principal, Trey Ideker. Nos ocupamos de estos extremos en relación con el cáncer de mama hace unos meses cuando empezamos a generalizar los estudios de la expresión génica de los cánceres de mama de nuestra pacientes, mediante estudios de biología molecular, señala el responsable de este web el ginecólogo, Dr. Neyro. (ver en el enlacehttp://www.neyro.com/2012/12/23/propuesta-de-redefinicion-de-la-clasificacion-de-los-tumores-mamarios-en-la-practica-clinica-diaria/)

También puede seguirse información relacionado, en cáncer de mama, con este tema de su biología molecular en el enlace http://www.neyro.com/2012/11/25/aclarados-algunos-puntos-sobre-el-cancer-de-mama-y-sus-variantes/, señala nuestro experto.

“En base a los datos del paciente, los enfermos son colocados en subtipos con tratamientos asociados. Por ejemplo, un subtipo de cáncer se sabe que responde bien al medicamento A, pero no a la droga B. Sin subtipos, cada paciente tiene el mismo aspecto, por definición, y no se sabe cómo tratar de manera diferente”, explicó.

Los recientes avances en el conocimiento y la tecnología han hecho que sea más fácil (y menos costoso) secuenciar genomas individuales, especialmente en el tratamiento del cáncer, que es fundamentalmente una enfermedad de los genes.

Pero los genes son “tremendamente heterogéneos”, matizó Ideker. Los genes mutados, influenciados por otros factores, causan enfermedades como el cáncer, una patología que es genéticamente única en cada paciente, un hecho que puede afectar a la eficacia y los resultados del tratamiento clínico.

“Cuando nos fijamos en los datos de los pacientes a nivel de genes, todo el mundo se ve diferente”, subrayó Ideker. ” Pero si nos fijamos en las redes y los sistemas biológicos afectados, parecen agrupaciones. No hay genes mutados en el mismo lugar, pero las mutaciones aparecen en las mismas vías genéticas”, matizó este experto.

En concreto, los científicos observaron mutaciones somáticas, presentes en los tumores, pero no en los tejidos sanos, en datos de pacientes con cáncer de pulmón, útero y ovario compilados por el Atlas del Genoma del Cáncer, un continuo programa de los Institutos Nacionales de Salud estadounidenses para recopilar y catalogar los genomas de miles de pacientes con cáncer.

Ideker dijo que el enfoque de NBS tiene utilidad clínica inmediata. La secuenciación del genoma de pacientes con cáncer se está convirtiendo rápidamente en una parte estándar del diagnóstico, por lo que, según este científico, los médicos pueden utilizar NBS para adaptar mejor un tratamiento con el subtipo de cáncer y, según los resultados del tratamiento, llevar las conclusiones de vuelta a la base de datos para refinar y mejorar las terapias del cáncer de forma que sean lo más personalizadas posible para los propios individuos.