Archivo de la categoría: Maternidad

Es factible el rejuvenecimiento ovárico para mejorar nuestras tasas de fecundidad?

 Claro, la pregunta es pertinente pues una de las constantes de estos nuevos tiempos, de todo el siglo XXI nos atreveríamos a decir es una doble constatación.en cuanto a la fertilidad. De un lado, la población mundial envejece y no solo la de los países ricos, sino la de todo el orbe. Nos ocupamos del tema hace ya un tiempo cuando dimos noticia sobre el tema en https://www.neyro.com/2015/01/16/envejecemos-todos-la-esperanza-de-vida-mundial-ha-aumentado-seis-anos-desde-1990/ .

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El ejercicio regular durante el embarazo puede reducir el riesgo de depresión perinatal más del 40%

 

Uno de los problemas menos atendido, peor comprendido y más invalidante sin embargo, que existe alrededor de la (escasa) maternidad de esta parte del bien entrado siglo XXI, es la depresión post-parto. Comentamos en su día si realmente podría ser considerado un problema de salud pública por su enorme repercusión personal y familiar en el momento en que se produce y por las implicaciones sociales e incluso laborales o profesionales de las personas afectas. Nos ocupamos del tema in extenso en https://www.neyro.com/2017/05/10/es-realmente-la-depresion-post-parto-un-asunto-de-salud-publica/.

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Primera reproducción mamífera sin precisar de los dos sexos

Un equipo de investigadores de la Academia de Ciencias China ha obtenido a partir de dos hembras algunos ratones sanos, que además tuvieron su propia camada con normalidad. También lograron que nacieran ratones de dos machos, pero en este caso las crías solo sobrevivieron un par de días. Con este experimento, que se publicará en el número de noviembre de 2018 de la revista Cell Stem Cell (y que está a disposición del lector en https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1934590918304417?via%3Dihub), los científicos querían responder a la pregunta de por qué los mamíferos, a diferencia de lo que ocurre en algunos reptiles, anfibios y peces, no pueden reproducirse a partir de una pareja del mismo sexo, incluso mediante las actuales técnicas de fertilización y reprogramación celular.

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Si la lactancia se mantiene más allá de seis meses, los beneficios (cardiovasculares) maternos se cuentan por años.

 
 
Nadie puede afirmar que lactar al pecho sea malo, por más que en algunas redes sociales se censuren las imágenes de madres dando de mamar, acaso por mostrar (solo parte de) una mama de la mamá lactante (¡). Es más, incluso sabíamos que lactar al pecho es capaz de reducir el riesgo de la madre de padecer diabetes hasta 15 años después de terminada la lactancia. De ello nos ocupamos en este blog hace ya un tiempo en https://www.neyro.com/2016/11/08/lactar-al-pecho-protege-contra-la-diabetes-materna-hasta-por-15-anos-despues-de-parir/

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Peso materno y malformaciones congénitas del corazón fetal

Son varios años desde que la ciencia descubrió múltiples asociaciones entre el peso de la madre antes y durante la gestación y el desarrollo fetal primero, neonatal después, con muchos datos inequívocos. Incluso sabemos hoy que el peso de la madre antes de gestar influye en el peso del recién nacido, lo que enfatiza en la importancia de la vita pre-concepcional, por más que nuestras (respetadas) autoridades sanitarias no la consideren como una prioridad en los catálogos de prestaciones sanitarias (lo que explicamos con detalle en nuestro blog en https://www.neyro.com/2019/01/16/relacion-entre-el-peso-materno-y-el-del-recien-nacido-o-la-importancia-de-la-vista-pre-concepcional/)

Comerse la placenta tras el parto no aporta beneficios para la salud

na de las anécdotas más extrañas que puedo relatar de mi actividad profesional durante lo que ya empieza a ser una larga vida profesional comienza cuando tras asistir un parto sin complicación alguna en el hospital privado en el que entonces trabajaba, escuché una solicitud por parte de la paciente que jamás había tenido la oportunidad de escuchar. Tras el alumbramiento de la placenta, como era mi costumbre, le ofrecí a la paciente verla y enseñarle algunas curiosidades sobre el cordón, la cara fetal, la cara materna…, en fin. Lo que me dejó impresionado fue la casi automática respuesta de la paciente: «doctor, quiero probar mi placenta y comerme una parte de ella».

Accedí de inmediato, pero le sugerí post-poner su deseo hasta que mi labor en la sala de partos hubiera concluido y así, a solas con «su» placenta, pudiera hacer con ella lo que quisiera….Cuando finalizó todo, me quedé con la idea en la cabeza pero…., tiempos después, se ha ido extendiendo la costumbre de algunas pacientes de llevarse su placenta a casa, enterrarla en el jardín familiar para hacerla una con la tierra madre, comérsela a solas o incluso en familia como parte de algún tipo de ritual…, en fin. Hoy sabemos con evidencia científica que, más allá de las creencias de cada quién, todas respetables si no causan daño alguno a terceros, comerse la placenta no tiene ninguna ventaja para la salud lo afirme Agamenón o su porquero, si se me permite el dicho clásico.

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