Repercusiones de las infecciones bacterianas durante el embarazo en la salud mental de la descendencia.

Uno de los aspectos menos contemplados en las redes sociales y en los foros de divulgación sanitaria es todo lo concerniente a la salud mental de la mujer; parecería un tema algo vergonzante porque suena a vulnerabilidad, acaso a culpabilidad, cuando no a vergüenza por su propia existencia. Si añadimos a la ecuación el tema del embarazo el asunto se complica por las implicaciones de la posible teratogenia de algunos fármacos empleados en determinados trastornos y por la práctica imposibilidad de incluir en los ensayos clínicos de nuevos fármacos a las mujeres embarazadas de acuerdo al código de Nüremberg (está a disposición del lector en http://www.bioeticanet.info/documentos/Nuremberg.pdf) emitido por el  Tribunal Internacional de Nüremberg, en 1947, tras la segunda guerra mundial.

De forma específica, en el Código no se prohíben los experimentos en gestantes, pero de varios de sus artículos se colige que los beneficios de experimentar con ellas debe tener una gran base argumental y experimental previa (art.3), como para incluir embarazadas en el ensayo. No obstante todo lo anterior, tenemos cada vez más evidencias de que determinados tratamientos psicotropos pueden influir durante la gestación, y entre ellos el litio es probablemente la estrella. De ello nos ocupamos recientemente en https://www.neyro.com/2020/01/29/el-trastorno-bipolar-de-la-mujer-y-su-deseo-de-maternidad-son-incompatibles/
El tema que ahora queremos comentar (estando tan reciente la polémica de si CoronaVirus atraviesa o no la placenta y de lo tratamos en https://www.neyro.com/2020/03/20/transmision-de-coronavirus-de-madre-a-hijo-durante-el-embarazo-es-posible/), es algo tangencial pues se refiere a posibles daños en la salud mental de la gestante como consecuencia de tratamientos antiomicrobianos recibidos durante la gestación.
Hoy sabemos que estudios anteriores sugieren que las respuestas inmunitarias prenatales pueden elevar el riesgo de esquizofrenia y psicosis relacionadas, pero no ha habido una investigación centrada en la infección bacteriana materna. La hipótesis de un estudio que hoy comentamos fue que la infección bacteriana materna durante el embarazo aumenta el riesgo de trastornos psicóticos en la edad adulta de la descendencia, y que la magnitud de esta asociación varía en función de la intensidad de la exposición infecciosa y el sexo de los hijos.
El estudio, titulado «Maternal Bacterial Infection During Pregnancy and Offspring Risk of Psychotic Disorders: Variation by Severity of Infection and Offspring Sex», fue publicado apenas el 4 de  Octubre de  2019 en https://ajp.psychiatryonline.org/doi/10.1176/appi.ajp.2019.18101206, cuya portada reproducimos abajo.
Los autores analizaron los datos recogidos prospectivamente de 15.421 embarazos nada menos, fruto de mujeres reclutadas entre 1959 y 1966 en el Proyecto Colaborativo Perinatal. La muestra incluyó 116 descendientes con trastornos psicóticos confirmados. Se estimaron las asociaciones entre la infección bacteriana materna durante el embarazo y el riesgo de psicosis en los siguientes 40 años, estratificando por el sexo de la descendencia y la presencia de enfermedad mental parental, con ajuste por covariables.

La infección bacteriana durante el embarazo estuvo fuertemente asociada con el desarrollo de psicosis en la descendencia (odds ratio ajustada 1,8; IC 95% 1,2-2,7) con incrementos por tanto del 80% del riesgo relativo de padecerlos y varió según la gravedad de la infección y el sexo de los hijos. El efecto de la infección bacteriana multisistémica (ORa 2,9; IC 95% 1,3-5,9) fue casi el doble que el de la infección bacteriana localizada (OR 1,6; IC 95% 1,1-2,3). Los hombres tuvieron significativamente más probabilidades que las mujeres de desarrollar psicosis después de la exposición materna a cualquier infección bacteriana durante el embarazo.

Estas tablas expresan los principales resultados de la publicación original. En resumen, cuidar la salud de la gestante debe ser prioritario, evitándole sobre manera cualquier infección; de hecho, los hallazgos del artículo comentado sugieren que la infección bacteriana durante el embarazo se asocia con un riesgo elevado de trastornos psicóticos en la descendencia y que la asociación varía según la gravedad de la infección y el sexo de los hijos.

De todas maneras, los mismos autores, en su conclusión final afirman que estos hallazgos requieren investigación adicional y, si los hallazgos se replican, los esfuerzos de salud pública y clínicos deben centrarse en prevenir y controlar la infección bacteriana en mujeres embarazadas, tarea habitual por otro lado de todos los ginecólogos que controlamos gestaciones cada día.

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