Cuando el deporte no está contraindicado ni en el embarazo

Podríamos decir que una de las certezas incontrovertibles de nuestro empeño en la divulgación científica expresado en este blog es tratar de demostrar que el ejercicio físico es un pilar fundamental del cuidado de nuestra salud. No importan la condición o la edad, moverse es bueno siempre, es intrínsecamente benéfico, que podría decirse desde un análisis ético, incluso. Lo hemos demostrado científicamente además, como actividad beneficiosa a cualquier edad; puede verse con detalles en la noticia en la que extendimos el tema http://www.neyro.com/2012/06/25/evidencias-cientificas-demuestran-que-el-ejercicio-fisico-es-saludable-en-cualquier-edad/
Una de las más grandes ventajas del ejercicio físico es que ya ha demostrado su acción como reductor del riesgo de padecer cáncer de mama en la mujer más allá de su menopausia. Cuando aún permanecen ocultas las causas de esta neoplasia que le va a complicar la vida hasta a una de cada 8 o 9 mujeres a lo largo de su vida, sabemos ya que el riesgo de cáncer de mama en la posmenopausia disminuye tras la práctica regular de ejercicio físico, según  mostro un estudio realizado por expertos del Centro de Investigación en Epidemiología y Salud de la Población en el Institut Gustave Roussy en Villejuif (Francia) y que ha sido publicado en la revista “Cancer Epidemiology, Biomarkers & Prevention”. Nos ocupamos del tema en nuestro blog hace ya unos meses en http://www.neyro.com/2015/01/25/el-riesgo-de-cancer-de-mama-posmenopausico-disminuye-con-la-practica-de-ejercicio-fisico/
Si hablamos de mujeres, parece evidente afirmar que su ciclicidad ovárica, sus ritmos menstruales habrán de ser decisivos en su rendimiento, si de lo que estamos hablando es de deporte de un cierto nivel. Así, no puede entrenarse igual cuando los estrógenos están en su apogeo, en la mitad del ciclo, que cuando decaen en los días previos a la menstruación o incluso durante ella. Olvidarlo es condenar a la mujer a una ansiedad innecesaria por sus altibajos y el entrenamiento debe orientarse a sus fechas biológicas. Lo contamos en un programa de radio muy interesante en el que el responsable de contendidos del web lo debatía con entrenadores físicos de alto nivel y que recogimos en nuestro blog en http://www.neyro.com/2017/03/13/como-influyen-la-genetica-femenina-o-el-ciclo-menstrual-en-los-entrenamientos/
Si seguimos adelante, una vez que la mujer desea establecer su maternidad, el ejercicio físico durante el embarazo, seguramente adaptado a esa condición, puede reportar beneficios extraordinarios hasta el extremos de reducir el riesgo de padecer diabetes gestacional que es un trastorno endocrinológico que ya afecta a 1 de cada 10 gestantes y complica mucho todo el embarazo. Lo contamos con detalles en nuestro blog hace ya un tiempo y puede seguirse en http://www.neyro.com/2015/11/02/el-ejercicio-aerobico-durante-el-embarazo-puede-ayudar-a-prevenir-la-diabetes-gestacional/
Pero con ser bueno para el sexo y el embarazo de la propia mujer (como contamos en http://www.neyro.com/2015/07/27/deporte-sexo-y-gestacion-actividades-contraindicadas-o-posibilidades-reales-de-combinarlos/), nos quedaría por aclarar si el deporte es beneficioso para el recién nacido, para el nuevo ser.
Podrían parecer contradictorios la actividad física y el feto  en desarrollo. Por ejemplo, la natación se ha demostrado siempre como una actividad física que aporta elasticidad y buena preparación física; pero durante el embarazo ¿está permitido nadar? y sobre todo, ese tipo de ejercicio, o cualquier otro le va a beneficiar al recién nacido? Ahí, la investigación animal nos vuelve a alumbrar en la medida que se ha demostrado ya que la práctica de ejercicio regular durante la gestación ayuda al feto, a mejorar sus salud y ello, insistimos, fruto de investigaciones con cerdas preñadas tal y como contamos con detalle en una noticia de hace ya algún tiempo en http://www.neyro.com/2013/11/05/el-ejercicio-fisico-regular-durante-el-embarazo-mejora-la-salud-del-recien-nacido/
Nos quedaba solo cerrar el círculo con verificar lo que sucede al revés; ¿Qué pasa con la actividad deportiva de la gestante? ¿y si la embarazada de la que hablamos es una deportista de élite?, ¿influirá su embarazo de manera negativa en su rendimiento deportivo, en la élite, nos referimos? Hace muy poco tiempo hemos conocido que Serena Williams ganó su último Gran Sland en este enero de 2017 estabón esperando su primer hijo.
“Ganó el Abierto de Australia, a finales de enero, esperando su primer hijo” decía textualmente Laura Marta, magnífica periodista de ABC, en un magnífico reportaje en el que con mucho acierto (y la colaboración del ginecólogo José Luis Neyro, ginecólogo y Alberto García Bataller, entrenador deportivo de élites) repasaban los detalles de hasta qué punto el embarazo ni siquiera está contraindicado no ya en la persona acostumbrada  un cierto ritmo de ejercicio físico, sino ni siquiera en la élite mundial del deporte de alta competición.
Seerna Williams
El lector interesado puede acudir al original del reportaje en el que se exponen todos los detalles en el enlace siguiente http://www.abc.es/deportes/abci-embarazo-mujer-deporte-elite-201704230818_noticia.html En él se revisan por parte de la prestigiosa periodista Laura Marta, los datos más importantes de la sintomatología gestacional inicial y su influencia en la práctica deportiva y como mejorar la salud general en esas fases del embrazo. Conclusión: ni durante el propio embarazo está contraindicada la práctica de ejercicio (y a ese nivel…).

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