El riesgo de cáncer de mama posmenopáusico disminuye con la práctica de ejercicio físico

Resulta evidente y casi axiomático que el ejercicio físico es beneficioso en cualquier edad y adaptado a cada persona también en cualquier circunstancia; movernos es siempre más beneficioso para nuestra salud que la inactividad (de ello hablábamos hace unos meses en http://www.neyro.com/2012/06/25/evidencias-cientificas-demuestran-que-el-ejercicio-fisico-es-saludable-en-cualquier-edad/)
Ahora se ha demostrado que el ejercicio recreativo, aunque sea moderado, tiene un rápido impacto en el riesgo de padecer cáncer de mama. Y es que el riesgo de cáncer de mama en la posmenopausia disminuye tras la práctica regular de ejercicio físico, según ha mostrado un estudio realizado por expertos del Centro de Investigación en Epidemiología y Salud de la Población en el Institut Gustave Roussy en Villejuif (Francia) y que ha sido publicado en la revista “Cancer Epidemiology, Biomarkers & Prevention”.
En concreto, el trabajo ha demostrado que las mujeres posmenopáusicas que en los últimos cuatro años habían realizado actividad física regular, equivalente a por lo menos cuatro horas de caminata por semana, tuvieron un riesgo menor de cáncer de mama invasivo en comparación con las mujeres que habían hecho menos ejercicio durante esos cuatro años. No mencionaremos ahora los demás beneficios evidentes del ejercicio en una época de la vida de la mujer en la que muchas reconocen haber ganado peso (ver en http://www.neyro.com/2014/06/23/al-llegar-la-menopausia-60-de-las-mujeres-reconoce-haber-engordado/)
Sin embargo lo anterior, aquellas que realizaron este nivel de actividad física entre cinco y nueve años antes, pero eran menos activas en los cuatro años anteriores a la recogida de datos, no presentaron un menor riesgo de cáncer de mama invasivo. Es necesario por lo tanto, perpetuar la conducta acerca del ejercicio y seguir activa. La actividad ni siquiera tiene que ser particularmente intensa; solo se necesita que se realice en forma regular.

Además, los investigadores han comprobado que el ejercicio recreativo, aunque sea moderado, tiene un “rápido” impacto en el riesgo de padecer cáncer de mama, aunque si se deja de realizar las probabilidades de tener este tumor se volvieron a incrementar. Para llegar a estas conclusiones, los científicos, liderados por Agnès Fournier, analizaron a 59.308 mujeres posmenopáusicas durante 8,5 años. En este periodo, 2.155 fueron diagnosticadas de cáncer de mama invasivo primario.

Investigadores de Institut Gustave Roussy en Villejuif, Francia, analizaron datos obtenidos de cuestionarios bianuales completados por 59.308 mujeres posmenopáusicas que fueron incluidas en E3N, el componente francés del Estudio europeo de investigación prospectiva sobre el cáncer y la nutrición (European Prospective Investigation Into Cancer and Nutrition, EPIC). Este estudio ha permitido confirmar en otro análisis de los mismos autores que el empleo de progesterona natural micronizada (que es el gestágeno empleado en Europa mayoritariamente), no tiene ninguna influencia negativa entre las mujeres con terapia hormonal en el climaterio. La terapia hormonal no induce cáncer de ninguna clase, y menos aún de mama.

La duración media de seguimiento fue de 8,5 años, durante los cuales a 2155 de las mujeres se les realizó el diagnóstico de primer cáncer de mama invasivo primario. Los efectos beneficiosos de la actividad física regular fueron independientes del índice de masa corporal, aumento de peso, circunferencia de la cintura y nivel de actividad de cinco a nueve años antes. Ello es la confirmación de la coherencia de los hallazgos y de su importancia, destaca el Dr. Neyro; estamos invirtiendo mucho dinero en diagnosticar (temprano que no precozmente) el cáncer de mama (ver en http://www.neyro.com/2014/10/08/los-riesgos-de-la-deteccion-del-cancer-de-mama-confunden-a-las-mujeres/), olvidando sin embargo que podemos hacer mucho por disminuir el riesgo de que aparezca que parece mucho más lógico, finaliza nuestro experto.

“Doce MET-h [equivalente metabólico de actividad en horas] por semana corresponde a caminar cuatro horas por semana o andar en bicicleta o participar en otras actividades deportivas dos horas por semana y es congruente con las recomendaciones de la Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer (World Cancer Research Fund)”, dijo la autora principal, Agnès Fournier. “Hallamos que la actividad física recreativa, aún cuando sea de intensidad modesta, parecía tener un impacto rápido en el riesgo de sufrir cáncer de mama. No obstante, la disminución del riesgo de sufrir cáncer de mama asociada con la actividad física se vio atenuada cuando se interrumpió la actividad”.

Referencia: Cancer Epidemiol Biomarkers Prev