Rendimiento de la hormona antimülleriana y el recuento de folículos antrales como biomarcadores de la respuesta ovárica

Una de las características más marcadas de nuestro tiempo en cuanto a la fertilidad se refiere, es el abrumador retrasos de la maternidad en todo el mundo occidental (lo tratamos ya en nuestro blog hace tiempo, enhttp://www.neyro.com/2014/03/26/la-tasa-de-natalidad-en-espana-se-situa-a-la-cola-de-la-union-europea/).
Consecuentemente, tratar de verificar hasta qué punto es factible conseguir un embarazo en esas edades “avanzadas” de los 38 a 42 años ( y más….), supone hoy un reto que nos planteamos a diario en nuestras consultas, señala el Dr. Neyro (ver en http://www.neyro.com/2015/04/29/podemos-predecir-el-exito-en-las-tecnicas-de-reproduccion-asistida/). La medicina individualizada se basa en utilizar las características y los biomarcadores del paciente para predecir el pronóstico, personalizar el tratamiento y evaluar después los resultados.
En la medicina reproductiva se han propuesto diversos biomarcadores como predictivos de la respuesta ovárica; entre ellos, la hormona antimülleriana (HAM) y el recuento de folículos antrales (RFA) se asocian con las características analíticas y el rendimiento más favorables. Ahora, se publica un trabajo que llevó a cabo una revisión sistemática de la literatura concerniente a la capacidad de estos biomarcadores como factores predictivos de la respuesta ovárica, desde una perspectiva fisiológica y una perspectiva técnica.
El artículo, firmado por Stamatina Iliodromiti y sus colaboradores puede encontrase entero en el enlace siguiente de la prestigiosa revista Human Reproduction de diciembre de 2015 ( es el órgano oficial de comunicación de la European Society of Human Reproduction and Embriology, aclara el Dr. Neyro) http://humupd.oxfordjournals.org/content/21/6/698.abstract

En síntesis, las dos medidas analizadas se ven influidas por factores técnicos, fisiológicos y exógenos comparables. La HAM muestra algunas variaciones dentro y entre los ciclos, consistente con su papel fisiológico en el desarrollo de los folículos, y a pesar del impacto de los tratamientos farmacológicos y algunas condiciones patológicas, su determinación es apropiada para los propósitos clínicos.

Por otro lado, a pesar de la estandarización de la técnica de RFA, este parámetro está sujeto a una marcada variabilidad inter e intra-operador; no todos los observadores tienen la misma habilidad o paciencia en el recuento, no todos los ecógrafos tiene la misma imagen o la misma capacidad de discriminación…., etc, etc. La variación intracíclica en el RFA requiere una medida entre los días 2º y 4º del ciclo. Los estudios observacionales indican que el rendimiento entre las dos técnicas es comparable para predecir una respuesta ovárica baja y alta, aunque los estudios controlados y aleatorizados recientes apuntan a un mejor rendimiento de la HAM.

Los autores concluyen afirmando que mientras el RFA mantiene algunas ventajas, sobre todo su inmediatez y accesibilidad, la standarización internacional de HAM combinado con un ensayo automatizado estable es probable que mejore su rendimiento como biomarcador de elección en la predicción de la respuesta ovárica en la concepción asistida.

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