¿Podemos predecir el éxito en las técnicas de reproducción asistida?

La evaluación de la reserva ovárica es una parte importante de la evaluación de la infertilidad. Probar la reserva ovárica puede ser realizado mediante varias pruebas. [1] La edad en sí misma es un importante marcador; como es bien sabido, a medida que una mujer progresa a través de sus años reproductivos, el número de folículos en sus ovarios disminuye hasta que alcanza un número tan bajo que la foliculogénesis ya no puede ser iniciada, y así ella entra en la menopausia.
Respecto al factor edad, es notorio el incremento continuado que se observa en la edad media con la que nuestras pacientes se acercan a las técnicas de reproducción asistida, precisamente por el retraso de la maternidad (léase en http://www.neyro.com/2015/01/26/aumenta-la-edad-media-de-las-pacientes-en-la-reproduccion-asistida/).

Además de la edad, la reserva ovárica puede ser probada por múltiples marcadores de laboratorio. Comúnmente, el estradiol y los niveles de hormona estimulante del folículo (FSH hipofisaria) se miden en el comienzo del ciclo; también el  estradiol medido en el inicio del ciclo, la inhibina B, y la famosa hormona anti-Mülleriana (AMH), pueden ser utilizados. Hay pruebas dinámicas que evalúan los cambios hormonales en respuesta al clomifeno, al agonista de la hormona liberadora de gonadotropina (aGnRh), o gonadotropina.
Otros métodos han sido utilizados con los mismos fines: la evaluación ecográfica del recuento de folículos antrales (muy barato, cómodo y efectivo en la clínica), el volumen de ovario, o índices de Doppler también se puede utilizar. Finalmente, la combinación de estas pruebas puede proporcionar una mejor estimación del tamaño de la piscina folículo.

Recientemente, en este mismo blog publicamos algunos hallazgos recientes que nos permitían conocer mejor la función reproductiva de los ovarios, a través de uno de los principales marcadores biológicos de función reproductiva; puede leerse en http://www.neyro.com/2014/06/04/nuevo-marcador-biologico-de-prediccion-de-la-fertilidad-femenina/, en el que explicamos los antecedentes de la fisiología de la llamada AMH o factor inhibidor mulleriano (FIM), hormona inhibidora mulleriana (HIM) o sustancia inhibidora mulleriana (SIM), que por todos esos nombres se le conocía. 
¿Por qué hacemos estas pruebas? La información obtenida puede ser útil durante la consulta de consejo reproductivo. El uso de un tratamiento de fertilidad, el tipo de tratamiento, y su método también puede depender de los resultados. es mucho más liosa y menos informativa su función cuando la mujer, cuando la pareja, aún no han decidido ser padres, cuando no se pretende conseguir un embarazo.


Sería muy bueno, sin embargo, si pudiéramos predecir el éxito del tratamiento sobre la base de estos valores. De esa manera, se podría guiar a los pacientes para seleccionar el tratamiento más adecuado. AMH es considerado uno de los mejores marcadores de la función ovárica, como señalamos en su día, relata el ginecólogo José Luis Neyro. Sin embargo, sólo se ha asociado débilmente  con tasas de embarazo o de nacidos vivos siguiendo tratamientos de fertilización in vitro (FIV). Recientemente se ha publicado un meta-análisis  (se trata de una análisis estadístico complejo que trata de reunir los resultados de muy diferentes ensayos clínicos previos hechos por muy diferentes autores sobre los mismos temas y con metodología parecida) que trató de evaluar la capacidad de AMH para predecir la implantación y las tasas de embarazo clínico.
El análisis se basó en los resultados de 19 estudios de cohorte prospectivos sobre todo. Los autores analizaron por separado los resultados de los estudios que informan la implantación o la tasa de embarazo clínico como su resultado primario. Además, realizaron un análisis por separado para las mujeres con síndrome de ovario poliquístico (SOP), las mujeres con reserva ovárica disminuida, y las mujeres con reserva ovárica no especificado, que deben tener una consideración diferente en la clónica ordinaria, nos aclara el dr. Neyro, experto en reproducción asistida y uno de los pioneros de estas técnicas en España (ver en http://www.neyro.com/2010/07/05/el-primer-bebe-probeta-vasco-cumple-25-anos/).

En base a los resultados de 1591 mujeres que se sometieron a 1736 ciclos de FIV, los autores encontraron una modesta asociación entre AMH y tasa de implantación (odds ratio [OR]: 1,83; 95% intervalo de confianza [IC], 1,49-2,25; sensibilidad: 52,2%; especificidad: 61,1%).

Los estudios que utilizaron embarazo clínico como resultado implicados 5.931 ciclos por completo (reserva ovárica pobre: ​​615; SOP: 414; reserva no especificado: 4324). La capacidad predictiva de AMH para el embarazo clínico fue modesta entre las mujeres con reserva ovárica sin especificar (OR: 2,1; IC del 95%, 1,82-2,41; sensibilidad: 44%; especificidad: 66.5%). La asociación fue algo más fuerte entre las mujeres con reserva ovárica pobre (OR: 3,96; IC del 95%, 2,57-6,1; sensibilidad: 69,9%; especificidad: 64.7%). AMH, sin embargo, no predice el resultado clínico entre las mujeres con síndrome de ovario poliquístico (OR: 1,18; IC 95%, 0,53-2,62; sensibilidad: 49,5%; especificidad: 42.7%).

Podríamos concluir señalando como hacen los autores del estudio que la Hormona antimülleriana AMH tiene una débil asociación estadística con la implantación embrionaria y con las tasas de embarazo clínico en las técnicas de reproducción asistida, pero aún puede tener algunautilidad clínica en el asesoramiento a las mujeres sometidas a tratamiento de fertilidad con respecto a las tasas de embarazo, particularmente aquellos con reserva ovárica disminuída.
Fuente: Tal R, Tal O, Seifer BJ, Seifer DB. Antimüllerian Hormone as Predictor of Implantation and Clinical Pregnancy After Assisted Conception: A Systematic Review and Meta-Analysis. Fertil Steril. 2015;103:119-130

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