Las mujeres mayores, con menor preparación y bajos recursos son las que más atención sanitaria precisan.

La prevalencia global de Síndrome Metabólico (SM), definido como un conjunto de signos clínicos como obesidad abdominal, triglicéridos elevados, hipertensión arterial, glucosa en plasma elevada y reducción de HDL-C, está aumentando entre las mujeres coreanas adultas (y en las del mundo occidental, también…; y en las de los países en desarrollo como Brasil o México…, también). Hace poco charlábamos en este mismo blog sobre los cambios que la obesidad estaba ocasionando en el cáncer de endometrio en México (ver en https://www.neyro.com/2021/02/26/abrumador-aumento-de-la-frecuencia-de-obesidad-y-cancer-de-endometrio-durante-un-periodo-de-44-anos/). Se calcula que aproximadamente el 26-30% de la población padece SM.

La severidad de esta patología aumenta en las mujeres postmenopáusicas. Es bien sabido que la ausencia de estrógenos «redistribuye» la grasa que comienza a depositarse en el abdomen (ver más sobre el tema en https://www.neyro.com/2010/09/20/10-consejos-sencillos-para-mantener-la-calidad-de-vida-de-la-mujer-durante-su-perimenopausia-y-posmenopausia/). Por ello la necesidad de tomar medidas efectivas para el manejo y prevención de patologías asociadas como las cardiovasculares (HTA; infarto miocardio, angor, ACV), diabetes y cáncer ( colorrectal, mama) es muy acuciante.
El manejo terapeútico del SM, combina las imprescindibles modificaciones en el estilo de vida e intervenciones farmacológicas. Entendiendo como cambios en el estilo de vida el control nutricional y la actividad física, que aseguran un manejo exitoso del SM, mejorando parámetros clínicos como hipertensión, glucemia en ayunas y aumento de HDL-C. No hay datos suficientes que demuestren la adherencia a los cambios en el estilo de vida saludables. Esa actividad física, sencillamente indispensable en la perimenopausia como mostramos en https://www.neyro.com/2017/07/25/binomios-afortunados-en-la-vida-de-la-mujer-deporte-y-menopausia/
Se publica ahora un manuscrito que se ha ocupado de estos temas aludiendo a población coreana que también está cambiando en los últimos años. Se tituló «Factores asociados a la dieta y la actividad física en el manejo del Síndrome Metabólico en mujeres coreanas postmenopáusicas». El objetivo del trabajo fue investigar el grado de SM y factores asociados (agrupados por status socioeconómico, estilo de vida, control nutricional y actividad física), en mujeres PM, en una muestra representativa de mujeres coreanas.
El original del trabajo (debajo la cabecera del mismo) puede localizarse en https://www.mdpi.com/1660-4601/17/18/6901 con el título original «Factors Associated with Dietary Control and Physical Activity in the Management of Metabolic Syndrome in Korean Menopausal Women». Los firmantes fueron Guna Lee y Hye Young Choi. Este estudio se realizó sobre la base de datos obtenidos en el KNHANES (Korean National Health and Nutrition Examination Survey). Las personas seleccionadas fueron 564 mujeres postmenopáusicas con SM, de una base de 16,277.
Los resultados son interesantes; los análisis de los controles nutricionales, se realizaron de acuerdo a características sociodemográficas y variaban según la edad, nivel de educación, ingresos y co-residencia. La edad de aparición de la menopausia es definitiva,mente importante para estos temas de salud cardiovascular (véanse más datos al respecto en https://www.neyro.com/2016/12/05/la-menopausia-de-inicio-temprano-significa-mas-riesgo-subsiguiente-de-complicaciones-cardiovascular/).
Pero volvamos a los resultados de los coreanos; de las mujeres con SM, 36,1% realizaban control dietario y 39,5% actividad física. Las que tenían mayor adherencia a una dieta estaban dentro del grupo etario de 40-49 (OR: 3.38; 95% (CI): 1.25–9.18), las que realizaban actividad física (OR: 2.24; CI: 1.43–3.52), tomaban medicación antihipertensiva (OR: 1.66; CI: 1.04–2.67) o medicación para diabetes (OR: 2.99; CI: 1.80–4.97). Las mujeres que se enganchaban con actividad física, también hacían controles nutricionales (OR: 2.32; CI: 1.42–3.51).
La cultura, definitivamente, influye de manera positiva en nuestra salud; así, el grupo que más se controlaba nutricionalmente tenía niveles de educación más altos. Estos mismos datos se repiten con la actividad física (40.7% vs 29.8%). El grupo de mujeres mayores de 60 años, mostró que no sólo no hacían dieta y actividad física, sino que tampoco tomaban medicación para las patologías asociadas.
En conclusión, las mujeres mayores, con bajos niveles educativos y recursos socioeconómicos, son las que necesitan más controles sanitarios, y deben ser el foco de atención epidemiológico. La pregunta clave es si lo sabrán nuestras (respetadas) #autoridadesanitarias. Seguiremos informando….

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