¿Se puede medir el supuesto impacto de la pandemia CoVID19 en el manejo diario de la osteoporosis?

Mientras unos argumentan seguramente con justeza que la medicina virtual ha venido para quedarse al incorporar como cotidiana la consulta telefónica para resolver miles de problemas menores en asistencia sanitaria (ver en https://www.neyro.com/2020/03/25/ha-llegado-el-tiempo-de-crear-una-nueva-especialidad-medica-sobre-el-medico-virtual/), otros argumentan que no puede ser la puerta por la que se cuele la sustitución de la visita presencial y la anulación de la consulta médica tradicional. Ambos tienen razón seguramente.


Ciertamente, esta pandemia lo ha cambiado todo hasta, por ejemplo, hacer desaparecer la reunión familiar, imposibilitar los viajes transoceánicos, modificar el trabajo ordinario creando el «teletrabajo», rediseñar la formación postgrado de los profesionales de todos los ámbitos, etc, etc. En lo que respecta al control de las enfermedades crónicas, no olvidemos que suponen el 80% del gasto total en asistencia sanitaria en general (ver en https://www.neyro.com/2015/06/22/pacientes-cronicos-aprueban-con-solo-un-52-la-calidad-de-la-asistencia-sanitaria-recibida/), una de las más invalidantes y que más calidad de vida hace perder a los pacientes que la sufren es sin duda la osteoporosis.
 
Cabría preguntarse entonces en qué medida la CoVID19 ha modificado el control de esa enfermedad tan profundamente sexista como es la osteoporosis que afecta en general a siete o nueve mujeres por cada hombre (ver en https://www.neyro.com/2016/06/28/el-doctor-neyro-en-nature-com/) Calcular la necesidad de tratamiento de un paciente en la clínica diaria puede (suele) hacerse mediante la herramienta FRAX, diseñada por mandato de la Organización Mundial de la Salud gracias a la Universidad de Sheffield en Inglaterra que la creó en 2008 (ver en https://www.sheffield.ac.uk/FRAX/tool.aspx?lang=sp).
Pues bien, los cálculos de riesgo de fractura FRAX disminuyeron en un 58% solo en abril de 2020. Se estima que, en un período de 3 meses, más de 500.000 de pacientes han sido excluidos de la evaluación de riesgos y, muchos, del tratamiento necesario para la osteoporosis. Esto tendrá consecuencias dramáticas, ciertamente.

La herramienta de evaluación de riesgo de fractura o FRAX por sus siglas en inglés (cuya imagen de portada para España mostramos arriba) es de empleo muy habitual en consulta médica diaria en todo el mundo para el manejo clínico de Osteoporosis. La pandemia por CoVID19 afectó de manera notable el manejo de enfermedades no transmisibles. Un nuevo estudio global, publicado antes del Día Mundial de la Osteoporosis, señala el impacto que está teniendo sobre el manejo de la osteoporosis, a juzgar por el acceso a las evaluaciones de riesgo de fractura FRAX en línea.De hecho, se ha comunicado que a nivel mundial, el uso del sitio web de la Herramienta de Evaluación de Riesgos de Fracturas (FRAX®️) fue en promedio un 58% menor en abril que en febrero de 2020. El estudio publicado recientemente, puede seguirse en el enace  https://doi.org/10.1007/s00198-020-05542-6 con una presentación que mostramos a continuación.

Incluso cuando no se dispone del diagnóstico mediante densitometría ósea (ver en https://www.neyro.com/2015/01/12/empleo-de-densitometria-osea-para-conocer-la-salud-de-los-huesos-de-las-mujeres/), FRAX se utiliza para generar probabilidades de fractura a 10 años en la cadera o en los principales sitios esqueléticos utilizando factores de riesgo clínico, con o sin valores de densidad mineral ósea (DMO).

Debe tenerse en cuenta que al ser la osteoporosis una enfermedad crónica ligada (entre otros muchos factores de riesgo como exponemos en https://www.neyro.com/2008/04/21/osteoporosis-conocer-los-factores-de-riesgo-para-prevenir/), por ejemplo a dietas de unas u otras características, niveles de insolación y por tanto latitudes geográficas, diferencias étnicas, edad, sexo…etc etc, una calculadora de riesgos debiera ser específicamente diseñada para la realidad de cada determinada población.

Así el calculador FRAX está disponible hasta el momento actual para 66 países, lo que representa ya más del 80% de la población mundial, y al menos 228 países o territorios de todo el mundo pueden acceder a la herramienta. Ampliamente adoptado dentro de las guías clínicas para la osteoporosis, FRAX es un componente clave (pero no imprescindible) en el inicio de un tratamiento dirigido para reducir el impacto futuro de fracturas.

El autor principal, el profesor Eugene McCloskey, Profesor de Enfermedad Ósea en Adultos en el Departamento de Oncología y Metabolismo de la Universidad de Sheffield, Reino Unido (que presentó la herramienta en Bilbao durante la celebración del congreso SEIOMM celebrado en nuestra capital del mundo, como mostramos en https://www.neyro.com/2015/09/28/entrevista-al-dr-jose-luis-neyro-ginecologo-y-presidente-del-xx-congreso-seiomm/), declaró: “como herramienta global, el sitio web de FRAX brinda una excelente oportunidad para explorar el impacto de la pandemia de CoVID19 sobre la osteoporosis, una enfermedad no transmisible (ENT) importante, con un impacto significativo en los adultos mayores en todo el mundo».

“Los hallazgos de este estudio revelan que, desde que la OMS declaró oficialmente la pandemia el 11 de marzo, ha habido una caída dramática en el uso de FRAX, con un promedio del 58% pero que llega al 96%, con dos tercios de los 66 países con territorios evaluados que muestran reducciones de al menos un 50%». Véanse los datos de 2019 y 2020 señalando la declaración OMS de pandemia en la imagen superior tomada del original del trabajo comentado. El análisis del uso de FRAX mostró:

  • Durante febrero-abril de 2020, el sitio web de FRAX registró 460.495 sesiones de 184 países, con 210.656 sesiones solo en febrero.
  • En marzo y abril, el número de sesiones disminuyó un 23,1% y un 58,3%, respectivamente, respecto a febrero de 2020, patrón no observado en el mismo período de 2019.
  • En Europa, la mayoría de los países (24/31, 77,4%) redujeron el uso en al menos un 50% en abril, y Polonia, Eslovaquia, República Checa, Alemania, Noruega, Suecia y Finlandia mostraron reducciones menores (rango de -2,85% a -44,1%). La imagen del mapa justo abajo permite apreciar la disminución de consultas a FRAX en diferentes países de Europa.
  • En América Latina, los ocho países estudiados mostraron reducciones superiores al 50%, con la reducción más pequeña en Brasil (-54,5%) y la mayor en Ecuador (-76,9%).
  • Las reducciones en Asia fueron menores en comparación a otros lugares, en parte relacionadas con nadirs anteriores y menos marcados en algunos países (China, Taiwán, Hong Kong, Corea del Sur y Vietnam)
  • No hubo una relación significativa entre la reducción en el uso de FRAX y las medidas de impacto de la enfermedad como las muertes atribuidas a CoVID19 por millón de población.

Las métricas de uso de FRAX capturadas por GoogleAnalytics (sesiones en lugar de cálculos individuales) subestiman el uso real en aproximadamente un 30% y, además, muchas evaluaciones de FRAX en todo el mundo se realizan en densitómetros óseos y, por lo tanto, no se capturaron en el estudio.

Como resultado, se estima que aproximadamente 175.000 pacientes probablemente fueron excluidos de la evaluación del riesgo de fractura en abril de 2020. Esto sugiere que durante un período de 3 meses, más de 500.000 de pacientes serían excluidos de la evaluación y una parte significativa de ellos, por lo tanto, también del tratamiento necesario. En la imagen abajo mostramos el impacto de la pandemia en países asiáticos sobre las evaluaciones FRAX en los que primero apareció y se extendió este maldito SARS-CoV2.

El profesor John Kanis, presidente honorario de la IOF, director del Centro de Enfermedades Metabólicas Óseas en Sheffield y profesor de la Universidad Católica de Australia, declaró: “La drástica reducción en el uso de FRAX subraya la preocupación generalizada de que la pandemia de CoVID19 está teniendo un impacto perjudicial sobre el manejo y los resultados a mediano y largo plazo para muchas ENT, con graves repercusiones para las personas que no pueden acceder a las pruebas y el tratamiento oportuno, incluida la osteoporosis”.

“Para empezar, la disponibilidad y el acceso a la densitometría ósea en muchos países es bajo, y el acceso a instalaciones de atención secundaria, como los Fracture Liaison Services (FLS) o servicios de enlace de fracturas, se ha reducido o inhibido por completo durante la pandemia. Esperamos que FRAX, que se puede realizar de forma remota a través de la telemedicina y que ha demostrado tener un valor predictivo de fracturas comparable al uso de valores de densidad ósea por sí solos, pueda desempeñar un papel importante para abordar este enorme retraso en las evaluaciones para la osteoporosis«.

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