El ejercicio regular durante el embarazo puede reducir el riesgo de depresión perinatal más del 40%

 

Uno de los problemas menos atendido, peor comprendido y más invalidante sin embargo, que existe alrededor de la (escasa) maternidad de esta parte del bien entrado siglo XXI, es la depresión post-parto. Comentamos en su día si realmente podría ser considerado un problema de salud pública por su enorme repercusión personal y familiar en el momento en que se produce y por las implicaciones sociales e incluso laborales o profesionales de las personas afectas. Nos ocupamos del tema in extenso en https://www.neyro.com/2017/05/10/es-realmente-la-depresion-post-parto-un-asunto-de-salud-publica/.

Se han intentado muchas acciones para tratar de disminuir su incidencia dada su gravedad en muchas ocasiones. Ahora se ha demostrado que la realización de un programa de ejercicio físico moderado y supervisado durante todo el embarazo puede reducir la prevalencia de la depresión al final de la gestación y después del parto, como se desprende de las conclusiones de un estudio español sobre 124 mujeres sanas, publicado en la revista British Journal of Sports Medicine; está al alcance del lector interesado en https://bjsm.bmj.com/content/early/2018/06/13/bjsports-2017-098926.

La depresión perinatal es algo que va más allá del parto y se define como aquella que padecen algunas mujeres en cualquier momento durante el embarazo o dentro de los 12 meses posteriores al parto. La prevalencia de la depresión perinatal oscila entre 5% y 20%, y sigue siendo alta después del parto, afectando aproximadamente a 10% y 19% de las mujeres; eso supone que casi una de cada cinco mujeres tras parir va a ver efctada su salud mental, su rendimiento, su calidad de vida…, y esas cifras nos deberían hacer reaccionar, señala el Dr. Neyro, ginecólogo con amplia experiencia profesional.

El estudio que ahora comentamos es un ensayo controlado aleatorizado, realizado en Madrid, en el periodo comprendido entre octubre de 2014 a diciembre de 2016. Las participantes tuvieron una reunión inicial antes de la semana 16 de gestación, donde se recopilaron antecedentes obstétricos, del propio embarazo en marcha y la actividad física actual (frecuencia, intensidad, tiempo y tipo), estatus de fumadora, nivel educativo, actividad ocupacional, y depresión prenatal previa.

Con posterioridad, las autoras del estudio, entre las semanas 37 y 39 todas las mujeres fueron cuestionadas sobre el nivel de actividad física realizado durante el embarazo, y si habían tenido alguna complicación. Posteriormente, 6 semanas después del parto se les preguntó sobre alguna complicación posparto. Además, el índice de masa corporal y el peso gestacional materno fueron determinados para un análisis estratificado complementario. El programa de ejercicios se diseñó de acuerdo con los criterios del Colegio Americano de Obstetricia y Ginecología.

Perfectamente diseñado el estudio por componentes del grupo de investigación del ejercicio físico de la Universidad Politécnica de Madrid (con la que el Dr. José Luis Neyro colabora como profesor del Curso de Experto Universitario  sobre «mujer y deporte» que dirige el Prof. García Bataller y está accesible en el enlace siguiente: http://www.upm.es/Estudiantes/Estudios_Titulaciones/EstudiosPosgrado/experto?id=1094&fmt=detail), las gestantes participantes  usaron un monitor de frecuencia cardiaca Polar FT7 para mantener una intensidad de ejercicio entre 55% – 60% de la frecuencia cardiaca máxima utilizando la fórmula Karvonen durante la parte aeróbica de la sesión.

La fórmula Karvonen utiliza la frecuencia cardíaca máxima y la frecuencia cardíaca en reposo en combinación con la intensidad de entrenamiento deseada para obtener una frecuencia cardíaca objetivo. Explica JL Neyro que esta fórmula tiene en cuenta dos valores importantes del ritmo cardíaco de una persona para definir una determinada zona de entrenamiento. Concretamente, para calcular la Frecuencia cardíaca objetivo se hace ((Frecuencia cardíaca máxima – Frecuencia cardíaca en reposo) × % Intensidad) + Frecuencia cardíaca en reposo.

Aunque existen otras fórmulas para medir la frecuencia cardíaca máxima,  la fórmula más conocida es: FC max = 220 – la edad de la persona en cuestión (FC max = frecuencia cardíaca máxima); es decir para una mujer de 28 años, su FC max sería: (220-28 = 192).

Veamos un ejemplo para una persona de 50 años con una frecuencia cardíaca en reposo de 65 y una frecuencia cardíaca máxima de 180 (correctamente calculada). Así quedaría la fórmula de Karvonen si esta persona quisiera entrenar al 70% : ((180 – 65) × 0.7 (corresponde al 70% de intensidad) + 65)= 145 latidos por minutos. Obviamente, para obtener resultados más precisos será indispensable medir adecuadamente tu frecuencia cardíaca máxima y tu frecuencia cardíaca en reposo.

Siguiendo ya con el artículo aquí comentado, los grados de depresión se evaluaron utilizando la Center for Epidemiologic Studies Depression Scale al inicio del estudio (semanas 12 – 16), también al final del embarazo (semanas 38 – 39), y de nuevo 6 semanas después del parto. Este cuestionario fue desarrollado por el National Institute of Mental Health y consta de 20 elementos que evalúan los diferentes aspectos de la sintomatología depresiva.

De las 124 mujeres embarazadas, 70 fueron asignadas al grupo de intervención y 54 al grupo control. No se encontraron diferencias en el porcentaje de mujeres deprimidas en la línea de base (20% frente a 18,5%; χ2 = 0,043; p = 0,836). Además, un porcentaje menor de mujeres deprimidas fue identificado en el grupo de intervención, en comparación con el grupo control a las 38 semanas de gestación (18,6% frente a 35,6%; χ2 = 4,190; p = 0,041), lo que supone 47,7%, y también se apreció que a las 6 semanas posparto los datos obtenidos fueron 14,5% frente a 29,8%; χ2= 3,985; p = 0,046, que corresponde a 51% usando el análisis del protocolo. Por otra parte, no se encontraron diferencias significativas usando los análisis por intención de tratar, excepto en el análisis de imputación múltiple en la semana 38 (18,6% frente a 34,4%; χ2 = 4,085; p = 0,049).

Sabíamos de antemano que el deporte durante la gestación no está en absoluto contraindicado; muy al contrario, señala JL Neyro, es un magnífico momento por la motivación que supone, para iniciar incluso la práctica de ejercicio físico y de deporte en general por las enormes ventajas que de su práctica se derivan (tal y como contamos en https://www.neyro.com/2017/05/31/pocas-parejas-tan-saludables-para-la-mujer-como-el-embrazo-y-el-deporte/)

La Dra. Belén Santacruz, una de las autoras del estudio señala que «ya hay algunos estudios publicados, en los que se sugiere que efectivamente hacer ejercicio físico regular durante la gestación disminuye la depresión post-parto, pero lo interesante de este es que parece que también redujo la depresión en el tercer trimestre de la gestación, no solo en el post-parto. Dada la alta prevalencia de esta enfermedad, sería muy recomendable poder llevar a cabo más estudios sobre el tema con un mayor número de mujeres, para poder confirmar estos hallazgos. El ejercicio produce muchos beneficios durante el embarazo (disminución de la diabetes, gestación prolongada), incluyendo posiblemente la disminución de la depresión».

Efectivamente, en nuestro propio blog, hace ya unos años comentamos sobre las ventajas añadidas que la práctica regular de ejercicio físico tenía sobre el control metabólico de la gestación y lo contamos en https://www.neyro.com/2015/11/02/el-ejercicio-aerobico-durante-el-embarazo-puede-ayudar-a-prevenir-la-diabetes-gestacional/.

De la misma forma, la autora del estudio expresaba que «no tenemos claro cuál es el mecanismo concreto por el que se producen nuestros hallazgos; podrían ser las propias endorfinas generadas por el ejercicio físico (muy demostrado fuera de la gestación), o porque en un programa como el que hicimos puede influir tanto el hecho de la socialización (3 días a la semana un grupo de gestantes con la monitora de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, y al final de cada sesión se establecía un periodo para que charlaran y pudieran comentar sus problemas, etc.) para hacerles sentir que estaban muy controladas».

Con respecto al feto, la autora comenta: «En este estudio también se incluyó el corazón fetal a fin de investigar si existía algún tipo de remodelación cardiaca del feto como adaptación al ejercicio de la madre, y aunque los datos también son preliminares porque el número de mujeres no es muy grande, parecen ir a favor de que el feto se prepara mejor para posibles efectos nocivos al final del embarazo. Lo que queda demostrado nuevamente, es que hacer ejercicio físico regular controlado durante la gestación es seguro, no aumenta la prematuridad ni las complicaciones del embarazo».

En cuanto a la continuidad del estudio, la Dra. Santacruz indica: «es un estudio aleatorizado muy difícil de realizar, y lamentablemente hemos tenido que detenerlo por falta de fondos para continuar. Buscamos financiación para intentar seguir adelante con esta línea de investigación». Al respecto del programa de entrenamiento, las intervenciones se realizaron en grupos de 10 a 12 participantes supervisadas siguiendo una sesión de 60 minutos de duración, distribuidas en 10 minutos de calentamiento (5 minutos a pie y 5 minutos de estiramientos estáticos y movilidad articular), 25 minutos de ejercicios aeróbicos (intensidad moderada), 10 minutos de ejercicios de fortalecimiento muscular, 5 min de coordinación y equilibrio, 5 minutos de ejercicios del suelo pélvico y al final de cada sesión, de 5 a 10 minutos para estiramientos y relajación.

La especialista menciona que » el diseño del programa [llevado a cabo en hospitales públicos de la Comunidad de Madrid, con el Dr. Rubén Barakat, de la Universidad Politécnica de Madrid, como investigador principal] de ejercicio se ha implementado como intervención en varios ensayos clínicos para conocer su efecto en diferentes variables materno-fetales y así poder demostrar que no supone un riesgo para las embarazadas, y que incluso puede llegar a tener importantes beneficios para ellas y sus bebés. En esta ocasión, además de medir factores fisiológicos, hemos querido profundizar en el ámbito psicológico, que en muchas ocasiones se deja de lado, encontrando resultados interesantes».

Efectivamente, la depresión post-parto tiene muchas aristas y está influenciada incluso por lo bien que se controló el dolor intraparto, señala José Luis Neyro (ver en https://www.neyro.com/2015/08/11/disminucion-del-riesgo-de-depresion-post-parto-a-traves-del-control-del-dolor-intra-parto/). Ahora se ha demostrado que «un programa de ejercicio de estas características debería ser accesible a todas las mujeres que, tras una valoración por su obstetra, no tengan un embarazo de riesgo y sean aptas para la realización de ejercicio físico, dados los beneficios psicológicos que este tipo de programa parece tener, sumados a los beneficios fisiológicos ya demostrados en estudios anteriores», concluye la autora y primer firmante del estudio comentado.

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