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España registra 86.000 ciclos anuales de técnicas de reproducción asistida

España registra 86.000 ciclos anuales de técnicas de reproducción asistida (55.000 de fecundación in vitro y 31.000 de inseminación artificial), cifra que «refleja el valor de este campo en el conjunto sanitario» dentro del Sistema Nacional de Salud (SNS), según explica la Asociación para el Estudio de la Biología de la Reproducción (ASEBIR).

«La infertilidad debería ser considerada como un problema médico cuya asistencia y tratamiento tendría que estar al alcance de todos», destacan desde ASEBIR que, por otra parte, pide que estás técnicas sigan incluyéndose de manera gratuita en la cartera de servicios de la sanidad pública.

Además, con esta petición, ASEBIR se une a la corriente de opinión de los distintos profesionales de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), que en su último congreso nacional se reiteró la necesidad de considerar la infertilidad como una dolencia ya que afecta al 15% de las parejas españolas en edad reproductiva. El Dr. Neyro, pionero de las técnicas de reproducción asistida en este país, pues formó parte del primer equipo de FIV de la medicina pública española en el actual Hospital Universitario Cruces refiere que «ese fue siempre el compromiso de los pioneros, del malogrado Dr Portuondo como paradigma, siempre fue así y no deben aceptarse los recortes con que se están dando limitando, entre otros, la edad de entrada a los programas de feetilidad, el número de ciclos por paciente, etc, etc…»

Según los últimos datos de esta sociedad correspondientes al registro del año 2009, hoy en día nacen en España 16.000 niños al año mediante técnicas de reproducción asistida: un 84% a través de técnicas de fecundación in vitro y un 16% mediante inseminación artificial.

«Todos estos datos resaltan la importancia de las técnicas de reproducción asistida, que permiten que muchos españoles puedan cumplir su deseo genésico. La inclusión de dichas técnicas en la cartera de servicios sanitarios básicos es una decisión fundamental que garantiza la calidad y cobertura asistencial suficiente para un elevado número de pacientes», explican los expertos.

Para optimizar los recursos destinados a las técnicas de reproducción asistida, aconsejan mejorar la información a pacientes y sociedades, dando a conocer la problemática de la esterilidad en España. Además, ASEBIR recuerda que para mantener el valor adecuado de esta disciplina es necesaria la creación de una especialidad conjunta de Genética y Embriología con áreas de capacitación específica

NOBEL DE MEDICINA 2010 PARA EL PADRE DE LA FECUNDACIÓN IN VITRO

ESHRE, la Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología (de  la que el Dr. Neyro forma parte desde 1987), calurosamente y con orgullo da la bienvenida al anuncio desde Cambridge de que hoy   han concedido el premio Nobel de Medicina al biólogo reproductivo Robert Edwards, padre científico de la fecundación in vitro (FIV)

Robert  (Bob para el mundo de los dedicados a la FIV) fue miembro fundador de ESHRE y  primer presidente de la Sociedad en 1985. El año siguiente, bajo su peso y dirección, ESHRE publicó la primera publicación de su diario, Human Reproduction, con Bob como  editor, un papel que él continuó durante los siguientes 15 años.

Trabajando con el ginecólogo Patrick Steptoe (laparoscopista avezado ya en los primeros años setenta, al que había conocido casi por casualidad en el Royal College de médicos de Londres unos años antes), Bob había conseguido el nacimiento del primer bebé  FIV en todo el mundo, Louise Brown, que llegó a esta tierra en Oldham,  Reino Unido, el 25 de julio de 1978. Su nacimiento – así como el propio entusiasmo de Bob y bajo su dirección personal – mostró una inspiración a muchos otros grupos en el mundo entero para establecer sus propios programas de FIV. Muchos fuimos los que aprendimos de sus enseñanzas en mil y una reuniones, congresos y mil conversaciones del siempre atento profesor. Fruto de esa enseñanzas fue la puesta en marcha de los progarmas de FIV en el País Vasco, con el primer nacimento en la medicina pública española, del que este verano hemos celebrado el 25º aniversario.

El Doctor Luca Gianaroli,  presidente actual de ESHRE, dice: » Sin Bob no habría ni ESHRE ni  Human Reproduction y todos nosotros trabajando en la medicina reproductiva seríamos más pobres sin todo ello. Pueden haber pocos embryólogos o especialistas de FIV hoy cuya carrera y experiencia no hayan sido formadas de algún modo por la educación de ESHRE y su publicación – y esto es algo que debemos en última instancia a Bob».

Esto es un día de orgullo para la ESHRE y para todos los que formamos esa sociedad científica y solamente la recompensa para Bob por  promover el trabajo de tantos y tantos en todo el mundo, a menudo ante la enorme oposición de los años pioneros, ha conseguidoque muchas parejas desarrollen su personal proyecto de  familia.

Hoy, ESHRE es el único grupo en el mundo que recoge sistemáticamente datos de FIV en una base de datos de ciclo-por-ciclo. Las últimas estimaciones sobre actividad de FIV puesta al corriente estima que se rrealizan a nivel global 1.5 millones de ciclos por año. Esto corresponde a alrededor de 300,000 bebés nacidos cada año, y un total acumulativo de 4.3 millones desde Louise Brown en 1978. La tasa de parto medio por ciclo de FIV (en 2006) era el 22.1 %,

Probablemente, esos más de 300.000 recién nacidos por año en el mundo habrían llegado también sin BOB, pero nadie cuantos años habrían tenido que esperar sus pàdres para conseguirlo….El Prof Edwards lo hizo todo mucho más fácil, revolucionando la reprodución human, la medicina y abriendo las puertas al conocimiento de la concepción humana y del desarrollo embrionario.

¡¡¡Congratulations, Bob¡¡¡

¡¡¡¡¡Eskarrik asko, en nombre de muchas de mis pacientes que, sin los conocimientos que nos proporcionaste, querido Prof. Edwards, no tendrían hoy a sus hijos¡¡¡¡¡¡

500 «bebés probeta» nacen al año en la CAV

nekane lauzirika – Martes, 5 de Octubre de 2010 – DEIA

La primera niña probeta, la británica Louse Brown, nació el 25 de julio de 1978. Después de ella se estima que cinco millones de niños y niñas han venido al mundo gracias a las técnicas de reproducción asistida. José Ángel -llamado así en homenaje al doctor Portuondo, impulsor del primer servicio de fertilización in vitro de la Seguridad Social en el Estado- nacido en el hospital de Cruces, fue el primer bebé probeta vasco. Actualmente vive en Barakaldo con su familia y acaba de cumplir 25 años.

Desde entonces, cada vez son más los padres y madres que recurren a técnicas de reproducción asistida para hacer realidad su sueño. Sólo en el Estado español se practican cada año más de 30.000 ciclos de Fecundación in Vitro (FIV). «Sobre los nacimientos no hay datos fiables porque no todos los centros privados remiten sus datos a los registros. Sin embargo se estima que en Euskadi a lo largo del pasado año vinieron al mundo por estas técnicas alrededor de 500 bebés», apunta el ginecólogo José Luis Neyro, miembro del equipo liderado por Portuondo en el hospital de Cruces.

En el mundo occidental se estima que cerca del 15% de las parejas son estériles. En los últimos años además viene observándose una demanda social creciente de atención a los problemas de esterilidad, llegándose incluso de hablar de «epidemia de esterilidad». «Se calcula que el 3% de los nacimientos se deben a técnicas de reproducción asistida, lo que nos coloca en el tercer país de Europa con más tratamientos. En el Estado español uno de cada cien niños que nacen al año es gracias a IVI», señala con satisfacción Marcos Ferrando, director médico del Instituto Valenciano de Infertilidad en Bilbao.

De los hospitales de Osakidetza, Cruces es el único que realiza la fertilización in vitro (FIV), aunque la inseminación artificial se lleva a cabo también en Galdakao y en el Complejo Donostia. «A pesar de haber sido el primer centro de la Seguridad Social del Estado en conseguir un embarazo FIV, en 1984, actualmente la lista de espera para un tratamiento de fertilización supera los dos años. Esto hace que las mujeres vascas, hartas de esperar, acudan a la sanidad privada», reconoce un especialista de un centro privado de la capital vizcaina.

«El proceso se suele alargar debido a los tiempos de espera que hay entre una cita y otra. Desde que llegan a la conclusión del tratamiento que precisas y hasta que comienzan a dártelo puede pasar 15 meses», se queja amargamente una paciente. Seguir leyendo 500 «bebés probeta» nacen al año en la CAV

Órganos artificiales y bebés probeta

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El Doctor Ricardo Franco y el ginecólogo José Luis Neyro han visitado «Graffiti de Verano» para hablarnos sobre la igeniería tisular, un método que podría paliar en un futuro la escasez de órganos para trasplantes. Además, hemos hecho mención al 25 aniversario del primer bebé probeta

El primer bebé probeta vasco cumple 25 años

Lucía tenía 34 años. Llevaba 12 casada con Antonio y ambos querían ser padres. Una obstrucción de trompas le impedía quedarse embarazada. Tras acudir al médico, supo que era candidata a probar una técnica incipiente, la fecundación in vitro, en el hospital de Cruces de la mano del jefe de Ginecología del centro, el bilbaíno José Ángel Portuondo, fallecido en febrero de 1985 en el accidente aéreo del monte Oiz. A mediados del año 1984, Lucía se sometió a una estimulación ovárica y el 4 de diciembre de ese mismo año la prueba dio positiva. Era el primer embarazo por fecundación in vitro que se obtenía en un hospital público en España. El ginecólogo José Luis Neyro, miembro de aquel grupo pionero liderado por Portuondo, recuerda la «ilusión» de aquellos días. No sólo por conseguir que Lucía esperara un bebé, sino por «montar una técnica novedosa». «Era la ilusión de ser conscientes que estábamos innovando en la Sanidad pública, en la Ginecología. Sólo había dos o tres centros que hacían estos tratamientos en España -hoy hay más de 130-.
El bebé se llamó José Ángel como homenaje a quien impulsó la técnica

«Todos queríamos ponerle la mano encima a ese útero», dice el doctor Neyro
Aquellos médicos trabajaron sin descanso ni horarios. «Cuando terminábamos de trabajar con Portuondo, nos poníamos a aprender a hacer microcirugía en una especie de pseudoquirófanos experimentales. Operábamos ratas o conejas si había dinero. Publicar en una revista nacional primero e internacional después, ya era suficiente estímulo como para quedarnos a trabajar un mes seguido, sábados y domingos incluidos. Nadie tenía reloj», apunta Neyro.

No obstante, los medios con que contaban eran escasos, y sólo «con mucha entrega» lograron sacar el proyecto adelante. Lograron el embarazo a la primera a pesar de que las condiciones eran «horrorosas». El caso tenía mal pronóstico, «era desesperado, pero salió bien».

El laboratorio, montado en «una esquina de una zona de quirófano que sobraba», no contaba con las condiciones de seguridad que hoy son habituales. Hubo que meter el material con calzador. «Nadie concebía la necesidad de que los ginecólogos precisáramos un laboratorio de reproducción asistida. Abrimos un camino nuevo». Así las cosas, el lugar de trabajo del equipo de Portuondo era rudimentario, inseguro y con estufas de cultivos que «apenas mantenían estable la temperatura». De hecho, estaban «sujetos a la arbitrariedad de que hubiera una bajada de energía eléctrica que desconectara de repente la estufa de cultivo», rememora Neyro. «Hacer entender al hospital que necesitábamos un grupo electrógeno que saltara automáticamente ante una bajada de tensión suponía un bochinche», admite el médico.

El doctor Neyro resalta la figura de Portuondo como líder del equipo. «Solía decir que tenía suerte, pero le pillaba siempre trabajando. José Ángel era el factótum de todo. Tenía muchas conexiones internacionales y había recibido formación específica en Inglaterra y EEUU. Tenía un empuje y capacidad de trabajo ilimitados», elogia Neyro, que fue coordinador y responsable de la Unidad de Esterilidad Masculina e Inseminación Artificial de la Unidad de Reproducción Humana de Cruces entre 1985 y 1991.

«Era un hombre capaz de estimular a todo el que estuviese a su alrededor. Tenía unas costumbres muy peculiares. A mí, como a cualquiera de sus colaboradores, me citaba en su despacho a las 7.00. Y es que él llevaba perfectamente lúcido desde las cinco. Era terriblemente estimulante. Con él logré publicar trabajos en el extranjero y sólo era un residente», recuerda el prestigioso ginecólogo, que entonces tenía 28 años. «Era muy exigente, trabajador, responsable y extraordinario dinamizador de equipos. Con su empuje y cuatro pesetas mal contadas montó un laboratorio de fecundación in vitro donde no había nada», alaba el médico.

El 9 de julio del 1985 a las 11.10 nacía por cesárea José Ángel, a quienes sus padres, vecinos de Barakaldo, llamaron así en homenaje al doctor Portuondo, impulsor del primer servicio de fertilización in vitro en un centro de la Seguridad Social en España, que había fallecido cinco meses antes -el 19 de febrero- en el accidente del monte Oiz a los 42 años.

La «conmoción» por su muerte fue inmensa entre los miembros de su equipo médico, formado por Neyro, Abel Etxanojauregui, Olga Ramón -todos ellos siguen en activo- y la bióloga Carmen Ochoa. El día del nacimiento del bebé su figura fue recordada por el entonces director de Cruces, Fernando Astorqui.

José Ángel pesó 2,6 kilos y la cesárea fue programada para evitar posibles complicaciones. El día anterior al alumbramiento, el entonces jefe de Obstetricia y Ginecología de Cruces, Francisco Rodríguez Escudero -fallecido en 2005-, reconocía en declaraciones a la prensa local que todo el equipo se encontraba expectante. «Menos mal que hemos programado la cesárea para las once de la mañana porque si no, creo que no hubiéramos podido trabajar en todo el día».

«En la cesárea estábamos todos. Yo no decidí nada, pero supongo que hubo tiros para ver quién la hacía -fue el doctor Gabriel Aranguren-. Todos queríamos ponerle la mano encima a aquel útero. Fue muy emocionante», recuerda Neyro.

Este periódico se puso en contacto varias veces con los protagonistas de aquel hito histórico, que aún residen en Barakaldo, para contar con su testimonio, pero la familia rechazó hablar del asunto. «Hace mucho tiempo de eso», se disculpó Lucía.

Lucía fue la primera mujer en quedarse embarazada mediante esta técnica en un hospital público en España -el primer bebé probeta nació el 12 de julio de 1984 en el Instituto Dexeus de Barcelona- , pero el equipo médico de la Unidad de Reproducción Humana de Cruces ya trabajaba entonces en otros 15 casos. Tras nacer José Ángel, la dirección de Cruces invitó a champán a todo el equipo de reproducción humana para celebrar un acontecimiento histórico que Astorqui calificó de «alta medicina». A la vista de lo novedoso de la técnica, ¿eran reticentes las mujeres a someterse a la fecundación artificial? Neyro lo niega con rotundidad. «Ayudaban muchos los medios de comunicación. José Angel Portuondo era un magnífico comunicador y estaba frecuentemente en los medios porque era un pionero».

Y es que el hecho de que una paciente viera a su ginecólogo en el periódico servía para darle un plus de credibilidad. «Si le decías que se tenía que operar, se tiraba al quirófano de cabeza. Ahora los primeros diez minutos de la consulta son para explicarle que no eres el enemigo, que estás para ayudarle», asegura Neyro. El problema, según este médico bilbaíno, es que ella «no te ha elegido y llega con una cita previa que le han dado cinco meses antes».

En osteoporosis el cumplimiento terapéutico es clave

osteoporosis Durante la celebración del Congreso de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia, que tuvo lugar en Barcelona (15 – 19 junio 2009), la empresa AMGEN organizó una reunión de expertos de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM) que trató sobre Denosumab, un innovador compuesto contra la osteoporosis, con los siguientes ponentes: Dr. Javier Ferrer (Presidente AEEM), Dr. Rafael Sánchez Borrego (Director Médico DIATROS), Dr. José Motellón (Director Médico de AMGEN), Dr. José Luis Neyro (Hospital de Cruces, Bilbao), Dr. Antonio Cano (Catedrático de Obstetricia y Ginecología de la Universidad de Valencia) y el Dr. Santiago Palacios (Director Instituto Palacios).

La osteoporosis,  es una enfermedad catalogada de grave,  que afecta a los huesos y se estima que en el mundo la padecen unos 200 millones de personas, con mayor grado en las mujeres. Esta enfermedad que debilita los huesos y las formaciones óseas aumenta el riesgo de fracturas, lo que a su vez representa que actúa como una fuente significativa de morbilidad y mortalidad. Los tratamientos de la osteoporosis pasan por la prevención y para ello se ha de incidir en la salud y calidad de los huesos, que puede hacerse tanto con dieta como con cierto ejercicio y la toma de sol.

La osteoporosis, pese a ser conocida y muy presente entre los servicios médicos, no siempre está ni bien  diagnosticada ni bien tratada. Hay informes que remarcan que tras las fracturas, hay una baja incidencia de tratamiento: sólo el 20% de las mujeres mayores de 67 años que presentan una fractura por fragilidad es examinada y tratada para la osteoporosis. Un factor que contribuye a esta baja tasa de diagnóstico y su posterior tratamiento puede ser la dificultad de los médicos a la hora de reconocer los factores aceleradores de riesgo de la osteoporosis o entender la importancia de tratar esta enfermedad.

Todo tratamiento para la osteoporosis pasa por el cumplimiento íntegro de la terapia instaurada por los servicios médicos, ya que el principal error y la causa máxima por la que muchos pacientes acaban en fractura, viene a ser la falta de compromiso y seguimiento de las instrucciones dadas por parte de los enfermos. Para que una persona con osteoporosis logre una protección eficaz, se necesitan índices de adherencia del 75%. Así, para que el paciente siga con el tratamiento a largo plazo es muy importante tanto su satisfacción como su convencimiento con el tratamiento y el equipo médico.

Sabiendo que las características de las enfermedades con más incidencia en pérdidas óseas como el cáncer, la erosión ósea de la artritis reumatoide o la osteoporosis, son similares, la empresa AMGEN ha desarrollado Denosumab, un compuesto muy específico que actúa como inhibidor de la acción del RANK-L, clave para aumentar la resistencia y la densidad del hueso y equilibrando y reduciendo la destrucción ósea. El RANK-L es un mediador esencial en la formación, función y supervivencia de los osteoclastos, que son células que degradan y reabsorben el hueso. En la osteoporosis postmenopáusica, el descenso de estrógenos conduce a incrementos en RANK-L, y por tanto la producción de osteoclastos es mayor, produciéndose una reabsorción ósea excesiva, lo que provoca debilidad en los huesos y fragilidad para romperse. Por otro lado, cualquier persona, en su proceso natural de envejecimiento va perdiendo densidad, estructura y resistencia de los huesos, lo que compromete la estabilidad de los mismos, y por ello se incrementa el riesgo a sufrir una fractura.

Para lograr que estas pérdidas de masa y estructura ósea no comporten una futura fractura, bastaría con aplicar una inyección de Denosumab cada seis meses, esto es, dos inyecciones al año y con ello se alcanzaría el objetivo de que el 100% de los pacientes tratados pudieran evitar esa osteoporosis.

Para demostrar la eficacia de Denosumab, 20.000 pacientes se han sometido a diversas pruebas científicas y de laboratorio, con resultados concluyentes. Uno de los estudios realizados más importantes es el llamado FREEDOM (Fracture Reduction Evaluation of Denosumab in Osteoporosis every 6 months), que ha adquirido una percepción muy positiva para los expertos. Entre las características o bondades que se han podido observar, destacan por un lado la ausencia de efectos adversos y por otro la facilidad de cumplimiento del tratamiento, ya que sólo se administra una vez cada seis meses. Denosumab demostró durante los tres años que ha durado el estudio que es sumamente efectivo, aportando los siguientes datos ya publicados: el riesgo de fractura vertebral en mujeres tratadas con Denosumab es inferior en un 68% con respecto a las mujeres tratadas con un  placebo. Respecto al  riesgo de padecer fractura de cadera, el descenso es un 40%, y en el de fractura osteoporótica descendió un 36% con respecto al grupo tratado con placebo.

El Doctor Rafael Sánchez Borrego considera “si que hay lugar para nuevos tratamientos para la osteoporosis”, así mismo recordó que las “mujeres con una fractura previa tiene un riesgo de fractura posterior del 86%” y consideró un problema que “3 de cada 4 mujeres no han hablado de la osteoporosis con su médico”.

Por su lado, el Doctor Motellón destacó que “50 de los 100 primeros medicamentos que se vendan en el 2050 serán biotecnológicos”, así como “los anticuerpos monoclonales completamente humanos minimizan el riesgo de inducir inmunogenicidad”. El doctor también adelanto que “el denosumab esta siendo evaluado en otras enfermedades”.

“El Denosumab solo hace aquello que le pidamos que hagamos”, así de contundente se mostró el Doctor Neyro, indicando que “funciona con el 100% de eficacia desde la primeras 12 horas hasta los 6 meses. Haciendo falta tan solo dos inyecciones al año”. Recordó “que el Denosumab es el primer anticuerpo monoclonal contra RANKL, totalmente humano y posee un modo de acción fisiológico y único”.

En la última comparecencia que corrió a cargo del Doctor Santiago Palacios, el cual comentó las dificultades para reclutar pacientes para ensayos clínicos, así como la poca disponibilidad de estos. Recalcó que “hay que ganarse la confianza del paciente e informar de los aspectos de la patología”