Importante reducción de casos de cáncer de cuello en Reino Unido tras analizar los resultados de campañas de vacunación frente a Virus del Papiloma Humano.

De sobra sabemos (solo los que leemos sobre ciencia y revisamos con cautela los estudios con resultados, por encima de creencias y opiniones) que las vacunas puestas en marcha desde hace más de cien años, superan con mucho en beneficios a cualquier tipo de efecto adverso que pueda ser considerado… Estamos de acuerdo casi todos y es más incluso algunos nos preparamos concienzudamente para combatir a los reclacitrantes negacionistas (ver en https://www.neyro.com/2021/07/08/enfocando-la-pelea-dialectica-contra-los-antivacunas-mientras-las-vacunas-salvan-sus-vidas/)

Pero más allá de la seguridad, está el asunto de la eficacia clínica de las mismas y sobre todo de la efectividad, que no es la misma cosa exactamente. Sepa el lector que cuando aludimos a eficacia clínica de un procedimiento o tratamiento en relación con la condición del paciente,nos referimos a cómo el grado en que la atención-intervención ha demostrado lograr el resultado deseado o esperado en condiciones experimentales o de investigación científica.
 
Sin embargo, la efectividad de ese mismo procedimiento o tratamiento hace referencia al grado de cumplimiento de los objetivos planteados, lo cual suele estimarse al contraponer los planes ideales o proyectados (objetivos o metas) y los resultados obtenidos, teniendo en cuenta el desempeño general de la cadena de producción. En clínica, serían los resultados del proceder, del tratamiento, del procedimiento, pero en términos de práctica clínica habitual, lejos por tanto de un experimento o investigación. No es lo mismo por lo tanto que la eficacia..
Por esto es pertinente establecer los resultados de la vacuna frente a VPH en término de efectividad clínica (ya conocidos los alcanzados de eficacia como mostramos en https://www.neyro.com/2016/11/11/la-vacunacion-frente-al-vph-podria-evitar-500-000-casos-de-cancer-de-cuello-de-utero-en-el-mundo/En los pasado años incluso se han llegado a comparar los resultados de una u otra vacuna contra VPH, porque a día de hoy tenemos hasta tres diferentes, una bivalente (contra 16 y 18), otra tetravalente (contra 6, 11, 16 y 18) y aún otra nonavalente (que a las cuatro anteriores variantes añade cobertura frente a 31, 33, 45, 52 y 58). Sobre el tema de esa comparación también publicamos en su día una noticia que puede leerse en https://www.neyro.com/2016/06/22/comparacion-de-vacunas-contra-vph-frente-a-frente-cual-es-mas-eficaz-en-proteccion-cruzada/.
Haciendo un poco de historia de la primera de ellas, la inmunización contra el virus del papiloma humano (VPH) con una vacuna bivalente (Cervarix) se introdujo en Inglaterra, Reino Unido, el 1 de septiembre de 2008: se ofreció la vacunación a las niñas de 12 a 13 años con un programa de actualización para mujeres de 14 a 18 años en 2008 a 2010. En el estudio que ahora comentamos, se cuantifica el efecto temprano de este programa de inmunización sobre la incidencia de cáncer de cuello uterino y carcinoma de cuello uterino in situ, es decir, neoplasia intraepitelial cervical de grado 3 (CIN3).

El estudio original se tituló oficialmente «The effects of the national HPV vaccination programme in England, UK, on cervical cancer and grade 3 cervical intraepithelial neoplasia incidence: a register-based observational study» y vió la luz en The Lancet 2021 Dec 4; 398(10316): 2084-2092   (ver en https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(21)02178-4/fulltext) con la firma autoral de Milena falcaro y sus colaboradores entre otros centros del Cancer Prevention Group, School of Cancer and Pharmaceutical Sciences, King’s College London, London, UK, apenas en el comienzo de diciembre de 2021. En la imagen, la portada del número de la prestigiosa revista que lo albergó.

En la metodología del estudio, se compararon tres cohortes vacunadas frente a cohortes anteriores que no eran elegibles para la vacunación contra el VPH. Los datos de un registro de cáncer basado en la población se extrajeron el 26 de enero de 2021 y se evaluaron para los diagnósticos de cáncer de cuello uterino y CIN3 desde el 1 de enero de 2006 al 30 de junio de 2019 en mujeres de 20 a 64 años y que eran residentes en Inglaterra. El ajuste por los factores de confusión se realizó utilizando información sobre cambios en la política de detección del cáncer de cuello uterino y eventos históricos que afectaron la incidencia del cáncer de cuello uterino.

Se analizaron un total de 13,7 millones de años de seguimiento de mujeres de 20 años a menos de 30 años. La reducción relativa estimada de las tasas de cáncer de cuello uterino por edad en el momento del inicio de la vacuna fue del 34% (IC 95% 25-41) para los 16–18 años (año escolar 12-13), 62% (52-71) para los 14–16 años (año escolar 10-11) y 87% (72-94) para la edad de 12-13 años (año escolar 8), en comparación con la cohorte de referencia no vacunada. Las reducciones de riesgo correspondientes para CIN3 fueron 39% (IC 95% 36-41) para las vacunadas a los 16-18 años, 75% (72-77) para 14-16 años y 97% (96-98) para de 12 a 13 años. Se estimó a 30 de junio de 2019 que había 448 (339–556) cánceres de cuello uterino menos de los esperados y 17.235 (15.919-18.552) menos casos esperados de CIN3 en las cohortes vacunadas en Inglaterra.

 

En definitiva, hubo una reducción sustancial de la incidencia de cáncer de cuello uterino y CIN3 en mujeres jóvenes después de la introducción del programa de inmunización contra el VPH en Inglaterra, especialmente en las personas a las que se les ofreció la vacuna entre los 12 y 13 años. El programa de vacunación contra el VPH casi ha eliminado con éxito el cáncer de cuello uterino en mujeres nacidas desde el 1 de septiembre de 1995. Ya lo había demostrado Australia con un programa muy agresivo y muy generoso de vacunación masiva en el casi lejano 2015 incluso (ver en https://www.neyro.com/2015/08/07/programas-de-vacunacion-frente-al-vph-en-australia-logran-disminuir-los-casos-de-lesiones-cervicales-de-alto-grado/). Solo queda que estas noticias sean leídas (y reflexionadas…) por nuestras (respetadas) autoridades sanitarias. Mientras ese tiempo llega…, seguiremos informando…

 

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