Maniobras de reducción del daño del bebé «gran prematuro», inmediatamente después de su nacimiento.

Podría parecer una cuestión demasiado técnica para debatir más allá de una clase de formación profesional para matronas o especialistas en ginecología… Pero solo de entrada, porque la prematuridad constituye ya un serio problema social. No sabemos todavía si influye la mala alimentación de la madre, pero el problema de la prematuridad cada vez grava más a nuestras sociedades modernas, por sus consecuencias neonatales y en forma de secuelas (ver en https://www.neyro.com/2014/06/20/la-mala-alimentacion-antes-del-embarazo-aumenta-el-riesgo-de-parto-prematuro/)

Incluso esta pandemia por SARS-CoV2 que todavía nos abrasa ha influido en las tasas de afectación de los resultados perinatales y de ello nos ocupamos con anterioridad (a disposición del lector en https://www.neyro.com/2020/10/11/cambio-en-la-incidencia-de-muerte-fetal-intrauterina-y-parto-prematuro-durante-la-pandemia-covid-19/)
Con el fin de seguir investigando en diversas formas de combatir las consecuencias de la prematuridad se ha realizado una investigación muy original que traemos ahora a este foro dedicado a la salud de la mujer. Para sentar el problema, recordemos que los embarazos deben terminar entre las 37 y las 42 semanas contadas desde el inicio de la última regla de la mujer. Cuando lo hacen antes de esas fechas, de cumplidas las 37 semanas, hablamos de partos pretérmino y peleamos contra esa circunstancia de mil maneras diferentes (una es posible seguirla en https://www.neyro.com/2017/04/05/resulta-util-la-progesterona-natural-para-evitar-los-partos-prematuros/)
Otra de las posibilidades de minimizar el riesgo de nacer antes de tiempo, es atender los partos de una forma o de otra. Así, con el fin de comparar los resultados hospitalarios después del «ordeño del cordón umbilical» o el pinzamiento tardío del cordón umbilical en bebés nacidos antes de las 29 semanas de gestación, se llevó a cabo un estudio retrospectivo y multicéntrico con bebés sin anomalías congénitas que recibieron tratamiento activo en el momento del parto y estuvieron expuestos al ordeño del cordón umbilical o el pinzamiento tardío del cordón.
La investigación se tituló originalmente «Umbilical Cord Milking vs Delayed Cord Clamping and Associations with In-Hospital Outcomes among Extremely Premature Infants» y fue publicada en The Journal of pediatrics VOLUME 232, P87-94.E4, MAY 01, 2021; puede tenerse acceso directo a la publicación a través del enlace   https://www.jpeds.com/article/S0022-3476(20)31582-1/fulltext Los autores del mismo, capitaneados por su primera firmante Neha Kumbhat, del Department of Pediatrics, University of California, San Diego and Rady Children’s Hospital, La Jolla, CA, emplearon como criterio de valoración principal la  mortalidad o hemorragia intraventricular (HIV) grave (grado III o IV) a las 36 semanas de edad posmenstrual (PMA).
En la imagen de arriba puede verse la portada de esa publicación del inicio del mes de mayo de 2021. Los criterios secundarios evaluados a las 36 semanas de EPM por los autores del manuscrito fueron mortalidad, HIV grave, cualquier HIV o mortalidad, y una combinación de mortalidad o morbilidad mayor.
Para el estudio, fueron 1.834 bebés evaluados, de los que el 23,6% estuvo expuesto al ordeño del cordón umbilical y el 76,4% al pinzamiento tardío del mismo. El resultado primario, mortalidad o HIV grave, ocurrió en el 21,1% de los lactantes: 28,3% expuestos al ordeño del cordón umbilical y 19,1% expuestos al pinzamiento tardío del cordón (odds ratio 1,45; IC 95% 0,93-2,26).
Los lactantes expuestos al ordeño del cordón umbilical tuvieron mayor probabilidad de HIV grave (19,8% con ordeño del cordón umbilical vs. 11,8% con pinzamiento tardío del cordón; OR 1,70 [IC 95% 1,20-2,43]). Otros resultados secundarios fueron similares entre los grupos.

Por tanto, este análisis de bebés extremadamente prematuros (recordemos, nacidos antes de las 29 semanas, que son excepcionalmente prematuros y muy vulnerables a los daños de su tremenda inmadurez…) sugiere que el pinzamiento tardío del cordón debe ser la práctica de elección para la transfusión placentaria, ya que la exposición al ordeño del cordón umbilical se asocia con un aumento en el resultado adverso de HIV grave. Ahora ya sí podemos mantener (o modificar…) nuestras prácticas inmediatamente postnatales, pero con apoyo de la mejor evidencia científica. Seguiremos informando…

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