Comportamiento clínico de los nuevos tratamientos para la vaginosis bacteriana.

Hace bien poco tiempo dedicábamos espacio y esfuerzo en este lugar a las ventajas que el Cloruro de Decualinio (DQC, por sus iniciales en inglés Dequalinium chloride), presenta en el manejo clínico de las infecciones vaginales, de las vaginosis en particular. Se puede ver en https://www.neyro.com/2021/05/11/nuevos-tratamientos-se-consolidan-firmes-y-seguros-contra-la-vaginosis-bacteriana/. Allí decíamos que «seguiremos informando» y es que la vaginosis bacteriana (VB) representa la infección vaginal más frecuente en mujeres en edad fértil. DQC, allí se comentaba, es un compuesto que ejerce una amplia actividad bactericida (tanto grampositiva como gramnegativa) y fungicida, cuyo mecanismo de acción múltiple implica la ausencia de resistencias, que se suelen dar con los antibióticos habitualmente empleados en estas afecciones.

Se ha publicado un estudio por autores españoles que revisa una amplia casuística de tratamientos en nuestro país; el objetivo de este estudio fue caracterizar los episodios de VB en mujeres adultas españolas y su manejo con DQC. El original del manuscrito se tituló » Dequalinium chloride use in adult Spanish women with bacterial vaginosis: an observational study», fue publicado al final de febrero de este 2021 y se puede encontrar en el enlace https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/01443615.2020.1867966?journalCode=ijog20. En la imagen, la portada del número de febrero de la revista mencionada.

Los autores revisaron una cohorte que excluyó a aquellas mujeres con inmunosupresión relevante (por ejemplo, pacientes con neoplasia en tratamiento, inmunosupresión patológica y/o farmacológica), parto reciente, otras patologías ginecológicas u obstétricas que, a criterio del especialista, podrían alterar la evaluación de la VB (por ejemplo, sangrado uterino anormal), o estaban recibiendo tratamiento con antibióticos sistémicos por otra afección que pudiera alterar la microbiota vaginal (de importancia fundamental como comentamos en su día en https://www.neyro.com/2016/10/03/creciente-importancia-de-la-microbioma-y-la-salud-vaginal/). Todo ello podría distorsionar los resultados al medir otros efectos distintos de los que se buscaba al evaluar DQC específicamente.

Las vaginitis en general son afecciones muy comunes que declaran haber padecido en algún momento de sus vidas casi tres de cada cuatro mujeres y el tratamiento a veces se antoja complejo como mostramos en un suelto anetrior en https://www.neyro.com/2015/03/16/el-tratamiento-de-las-vaginitis-necesita-mas-que-terminar-con-el-agente-causal/. En el estudio que ahora comentamos, los criterios de valoración (medidos en el momento del diagnóstico y/o 4-6 semanas después) se definieron como:

  • síntomas asociados a la VB (flujo vaginal, olor, prurito, picazón, leucorrea, eritema, dolor, edema);
  • duración del episodio (a veces llegan a consulta con molestias hace semanas…);
  • medidas farmacológicas y no farmacológicas utilizadas y/o recomendadas por el médico (atención a ésto, no se dice por la «vecina de cabecera», aunque sea actriz de moda y venda velas con sus efluvios vaginales…, ¿me siguen? ¿no?, pues lean en https://www.neyro.com/2015/08/17/nuevas-evidencias-senalan-que-las-duchas-vaginales-pueden-exponer-a-las-mujeres-a-productos-quimicos-daninos/);
  • episodios previos de VB en los últimos 12 meses (número, duración y curso clínico de la VB);
  • impacto en la vida diaria de la paciente (evaluación de la incomodidad por los síntomas en la vida laboral, sexual, emocional y social);
  • y la satisfacción general de la paciente con el tratamiento DQC prescrito para el último episodio de VB.

El estudio global fue amplio y se analizaron los datos de 573 mujeres adultas con VB tratadas con DQC a partir de registros médicos y cuestionarios. El 20,6 % había presentado previamente infecciones vaginales. La candidiasis comórbida se asoció significativamente con síntomas como prurito o leucorrea. La mayoría de los pacientes (64,3 %) indicaron un impacto moderado-fuerte del episodio de VB en su vida sexual. El asunto en general, estimado lector, trasciende a una época determinada del año, como se pensaba antes cuando creíamos que «estas cosas solo pasan en verano» (ver en https://www.neyro.com/2011/09/06/las-vulvovaginitis-son-el-primer-motivo-de-consulta-en-ginecologia-entre-mayo-y-octubre/)

Los principales resultados del estudio mostraron una notable mejoría en la sintomatología entre 4 y 6 semanas después del inicio del tratamiento con DQC, y el 84,8 % de las pacientes declararon no tener síntomas de VB. La mayoría de las pacientes (83,1 %) calificaron el tratamiento con DQC como «satisfactorio» o «muy/extremadamente satisfactorio» con respecto al alivio de los síntomas, la prevención o el tratamiento del episodio de VB. La evidencia, aunque limitada, apunta a que el perfil de eficacia de DQC es superior al de clindamicina en el tratamiento de la VB.

Ya lo decíamos en la noticia anterior sobre este mismo tema acerca de que la gran ventaja de DQC es su amplio espectro antimicrobiano (bactericida y fungicida), que permite el tratamiento de infecciones vaginales mixtas y en casos de diagnóstico incierto. Además, DQC hace que sea menos probable la aparición de patógenos resistentes debido a su variado mecanismo de acción. El uso de DQC generalmente está bien valorado por las pacientes en tratamiento para varias infecciones vaginales.

Para concluir y en resumen, este estudio muestra que hasta el 20 % de las mujeres afectadas por VB tenían candidiasis concurrente, que se asoció significativamente con síntomas de prurito o leucorrea. El tratamiento con comprimidos vaginales de DQC mostró una excelente eficacia y tolerabilidad para reducir los síntomas.

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Por nada del mundo querríamos olvidarnos en este punto de la importancia que tiene mantener la vagina con una microbiota equilibrada como mostramos en una publicación anterior del creador de contenidos de este web, el ginecólogo José Luis Neyro, en coautoría con una de las autores del estudio que aquí comentamos ahora y que permanece a disposición del lector interesado en el enlace siguiente (cuya portada aparece en la imagen arriba) https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0304501313001490?via%3Dihub. Seguiremos informando…

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