Analizando las causas de mortalidad por CoVID19 en España.

Parecería ocioso que ahora afirmáramos, a estas alturas de la película (de terror, ciertamente), que esta pandemia ha cambiado la vida de todos. Lo señalamos ya hace bastantes meses (ver en https://www.neyro.com/2020/06/26/reflexiones-del-doctor-neyro-sobre-el-futuro-de-la-medicina-tras-el-impacto-de-la-covid19-i/) y no volveremos a repetirlo. Se trata de una situación inédita que, hasta donde sabemos a mediados de septiembre 2020 que escribimos estas líneas, parece que se va a prolongar durante uno o dos años más al menos.

Estamos muy lejos de vencer la infección porque la vacuna, las vacunas que ojalá sean varias las eficaces, está todavía bastante lejos (ver en https://www.linkedin.com/pulse/cuando-en-la-prevenci%C3%B3n-una-vez-m%C3%A1s-est%C3%A1-soluci%C3%B3n-jos%C3%A9-luis-neyro/) y las mascarillas, la distancia física así como el lavado de manos y  la ausencia de aglomeraciones se han incorporado a la rutina social y personal, con intención de quedarse durante mucho tiempo (léase más en https://www.linkedin.com/pulse/cuando-hay-quinto-malo-tampoco-frente-coronavirus-jos%C3%A9-luis-neyro/). En la imagen, el protagonista de esta película de terror.

En los días de mediados de septiembre 2020 en los que nos encontramos pasan ya de 28.100.000 los casos confirmados y son más de 910.000 muertos en todo el mundo; en España, de acuerdo a los datos del mismo barómetro de recuento tenemos diagnosticados 554.143 personas con una cifra oficial de muertos de 29.699 y un total de recuperados de 150.376. Aunque las cifras sean tan apabullantes que solo pensarlo marean, resulta conveniente dedicar apenas unos minutos al análisis pormenorizado (y científico, a poder ser…) de las causas de mortalidad de las personas que han estado ingresadas en régimen hospitalario y cuyo estudio tiene todos los visos de certidumbre que los análisis científicos necesitan. En el gráfico, el número de muertos en España por CoVID19 desde el inicio de la pandemia, comparado con los 20 países con más muertos de todo el mundo.

Y es que se acaba de publicar un estudio que muestra esos datos de nada menos que de 4.035 pacientes consecutivos diagnosticados con certeza de CoVID19 en distintos centros hospitalarios españoles; al estudio puede accederse en https://www.clinicalmicrobiologyandinfection.com/article/S1198-743X(20)30431-6/fulltext. Su interés radica en que ha sido elaborado en una ingente tarea con una base de datos de decenas de hospitales españoles (el nuestro entre ellos) y que no ha discriminado región alguna, con lo que la muestra es suficientemente amplia como para poder darnos una idea bastante cabal de lo que pretendíamos con el título de nuestra noticia. En la imagen, la portada del número de agosto de la revista en que se publicó el estudio.

«The COVID-19@Spain Study Group», capitaneado por el primer autor de la publicación, el Dr Juan Berenguer de la Unidad de Enfermedades Infecciosas/VIH (4100) Hospital Gregorio Marañón, Doctor Esquerdo 46 28007 Madrid, tuvo como objetivo un estudio observacional y retrospectivo para analizar las características y los factores predictivos de muerte en pacientes hospitalizados por CoVID-19 en España.

Así, ellos analizaron los datos de los primeros pacientes consecutivos hospitalizados con CoVID-19 confirmada por RT-PCR en 127 centros españoles hasta el 17 de marzo de 2020. El seguimiento cesó el 17 de abril de 2020. Se registraron los datos demográficos, clínicos, de laboratorio, de tratamiento y de complicaciones. El criterio de valoración principal fue la mortalidad por cualquier causa (para saber más cosas sobre los análisis y la forma de interpretarlos, léase en https://www.neyro.com/2020/06/17/doctor-podria-explicarme-el-lio-de-las-diferentes-pruebas-y-los-resultados-de-los-tests-en-covid19/). En la imagen, una explicación sobre el tan debatido aislamiento domiciliario y otras medidas de prevención….

De los 4.035 pacientes incluidos, 2.433 (61,0%) eran varones, la mediana de edad fue de 70 años y 2.539 de 3.439 (73,8%) tenían  más de 1 comorbilidad. Los síntomas más frecuentes fueron antecedentes de fiebre, tos, malestar y disnea. Durante la hospitalización, 1.255 de 3.979 (31,5%) pacientes desarrollaron síndrome de dificultad respiratoria aguda, 736 de 3.988 (18,5%) ingresaron en unidades de cuidados intensivos y 619 de 3.992 (15,5%) recibieron ventilación mecánica. Los medicamentos antivirales o dirigidos al huésped incluyeron lopinavir/ritonavir 2.820/4.005 (70,4%), hidroxicloroquina 2.618/3.995 (65,5%), interferón beta 1.153/3.950 (29,2%), corticosteroides 1.109/3.965 (28,0%) y tocilizumab 373/3.951 (9,4%).

El artículo relata que en total murieron 1.131 de 4.035 (28%) pacientes (la gráfica resumen de arriba es de los propios autores del manuscrito). La mortalidad aumentó con la edad (85,6% en mayores de 65 años). Diecisiete factores se asociaron de forma independiente con un mayor riesgo de muerte, entre ellos la edad avanzada, la cirrosis hepática, una baja saturación de oxígeno ajustada por la edad, concentración más alta de proteína C reactiva y menor tasa de filtración glomerular estimada.

Opinar, tal cual se hace en muchas tertulias radiofónicas o televisivas no convierte a ninguno de todos sus intervinientes en expertos de nada…; ya lo sabíamos pero es bueno recordarlo. Ahora, este artículo, sencillo resumen de MUCHAS horas de trabajo incansable, aporta datos que brindan información exhaustiva sobre las características y las complicaciones de la CoVID-19 grave  en España y pueden ayudar a identificar a aquellos pacientes con mayor riesgo de muerte.

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