Entre el embarazo (no deseado) de la adolescencia y el rendimiento deportivo de las mujeres jóvenes, están los anticonceptivos en la palestra.

Una de las constantes de la sociedad moderna, de las mujeres en particular, de la ginecología sobre todo es conseguir separar el ejercicio de la sexualidad que nos llama a todos en función de los instintos, del de la fertilidad que, no lo olvidemos, está ligada al anterior de manera indefectible en nuestro organismo, en nuestra especie. Esa separación la conseguimos SOLO con la abstinencia (y eso no funciona nunca…) o con la anti-concepción. El verdadero problema en este meollo de asuntos es seguramente el de los embarazos no deseados y entre ellos, los de las mujeres adolescentes.Es de anticoncepción en esta franja de edad lo que nos interesa tratar en esta noticia, mi estimado lector: Ahí es donde entra el Asesoramiento antticonceptivo que es  un proceso personal de comunicación bi-direccional, en el que el profesional de la salud (sea ginecólogo, médico de atención primaria, matrón o voluntario…) asesora a la mujer y/o  a la pareja a identificar sus particulares necesidades de anticoncepción para realizar una elección apropiada, de acuerdo a su situación particular respetando su libertad, sus creencias, sus valores y su sexualidad.

Recordemos que en algunos países del mundo, entre el 85 y el 89% de las adolescentes que se quedan (involuntariamente) gestantes no terminan siquiera su enseñanza secundaria y ello frustra y cercena de raíz sus posibilidades de formación profesional, precisamente porque se han retirar para el cuidado de la criatura… Recordemos en este punto que con datos del American College of Obstetrics and Gynaecology:

  • cada 8 horas una adolescentes de 14 años se embaraza
  • cada 3 horas una adolescentes de 15 años se embaraza
  • cada 12 horas una adolescente de 16 años  se embaraza
  • cada 45 minutos una adolescente de 17 años se embaraza

Todas esas «niñas-mujer» gestantes cada día en nuestro pequeño mundo son muchas; el mismo colegio americano se planteaba hace bien poco tiempo, a mediados de 2019, si habría llegado el tiempo de poder colocar los anticonceptivos hormonales en las estanterías de los almacenes, fuera de las farmacias y lejos de la prescripción médica especializada; sobre ello teorizábamos en nuestro web en  https://www.neyro.com/2019/11/15/deberian-venderse-los-anticonceptivos-sin-receta-medica-para-facilitar-su-acceso-y-su-empleo/

Algo hacemos mal entre todos, sin duda…; los adolescentes tiene relaciones sexuales, desde los 15 años de media (lo que significa que muchas, muchas…, no su hija, claro que no hablamos de ella, mi amable lectora…) comienzan esas relaciones a los 12 o 13 años; relaciones completas, con coitos fecundantes muchas veces… Y algunas de esas adolescentes son además deportistas y se entrenan a diario, pero con relaciones sexuales como sus amigas que no hacen deporte. Pues bien, la pregunta es si ¿esos anticonceptivos se los podríamos recetar a las deportistas?

Y aún otra duda mucho más seria; ¿la píldora anticonceptiva altera el rendimiento de la deportista? Porque muchas deportistas tienen ciclos y por tanto reglas…¿Se altera el ritmo menstrual por el deporte? y lo que más le interesa a la deportista ¿se modifica el rendimiento de la deportista por los cambios hormonales de un ciclo convencional? Es un tema al que le hemos dedicado bastante atención en este web (pueden leerse en este enlace, por ejemplo https://www.neyro.com/2019/12/30/la-regla-en-la-mujer-deportista/ )

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