Suplementos de vitamina D y tratamientos del cáncer

No deja de sorprendernos las noticias que una semana y otra también aparecen en la literatura científica sobre nuevos usos y efectos del complejo hormonal D (¿cuándo nos decidiremos a dejar de empelar el término de vitamina para unas sustancias que son hormonas realmente y empezaremos a subsanar el error histórico cometido desde hace más de cien años? Ver en https://www.neyro.com/2016/05/02/vitamina-d-de-un-error-historico-a-la-salud-y-la-calidad-de-vida/)

En este caso la noticia relatada es que los suplementos con vitamina D podrían influir en el tratamiento de algunos tipos de cáncer, aunque los resultados aún no son demasiado claros, de acuerdo con dos ensayos clínicos publicados en JAMA. El estudio SUNSHINE de fase 2 (todavía con una población estudiada pequeña pero con datos orientadores hasta el momento actual) reveló que la quimioterapia suplementaria tradicional con altas dosis de vitamina D retrasaría el avance de la enfermedad en pacientes con cáncer colo-rrectal metastásico. El estudio original puede seguirse en su publicación original en JAMA (la revista ofiacial de la Asociación Médica Americana) en https://jamanetwork.com/journals/jama/article-abstract/2730112
Este no es un blog de cáncer de colon o de recto, pero nos interesa mucho todo lo relacionado con la vitamina D, decía el Dr. Neyro al comentar la noticia (ver anteriores publicaciones en relación a estos temas en https://www.neyro.com/?s=vitamina+D) «El principal mensaje del estudio que ahora comentamos es que los suplementos con vitamina D ayudarían en el tratamiento de los pacientes con cáncer colo-rrectal metastásico sin tratamiento previo. En esta época de crecientes costos de salud y fármacos potencialmente tóxicos, la vitamina D podría ser un avance muy grande», dijo la principal autora del estudio, la doctora Kimmie Ng, del Instituto del Cáncer Dana-Farber, en Boston.
El estudio a pesar de ser solo un fase 2 es muy importante por su diseño, pues participaron 139 pacientes con cáncer colo-rrectal avanzado o con metástasis de 11 centros de Estados Unidos. Todos recibieron quimioterapia estándar (mFOLFOX6 más bevacizumab) con una dosis alta de vitamina D3 (8000 UI/día durante 14 días, seguidos de 4000 UI/día) o una dosis estándar de la vitamina (400 UI/día). El seguimiento duró unos 22,9 meses.
Ya se había demostrado con anterioridad que los niveles altos de vitamina D no producían especiales peligros para la salud de las personas como mostramos en https://www.neyro.com/2015/06/08/niveles-altos-de-vitamina-d-no-nos-hacen-dano/ Ahora, este estudio mostró que los usuarios de la dosis alta registraron un aumento de la sobrevida sin avance de la enfermedad (PFS, por su nombre en inglés) a dos meses que no era estadísticamente significativo con respecto del grupo tratado con la dosis estándar (13 meses y 49 casos de PFS versus 11 meses y 62 casos de PFS; p=0,07).
Análisis controlados indicaron que las chances de que la enfermedad progrese o de morir disminuían un 36 por ciento con la dosis más alta (HR=0,64; p=0,02). No hubo diferencias significativas entre los grupos en los resultados secundarios: respuesta tumoral o sobrevida. Los pacientes tratados con la dosis más baja no registraron un cambio significativo de los valores de vitamina D, mientras que el uso de la dosis más alta permitió alcanzar rápido y mantener el rango de suficiencia.
De acuerdo con los resultados «muy alentadores» del estudio SUNSHINE, comenzará un estudio de fase 3 (aquí ya sí con un número mucho más elevado de pacientes de las mismas características y seguidos durante mucho más tiempo, señala el Dr. Neyro). El segundo estudio, llamado AMATERASU, incluyó 417 pacientes de Japón (en promedio 66 años de los cuales el 66 por ciento era hombre) con cáncer del tracto digestivo de estadio I a III: el 48 por ciento era cáncer colo-rrectal, el 42 por ciento era cáncer gástrico y el 10 por ciento era cáncer esofágico, tratados con cirugía curativa con resección tumoral completa.
Los intervinientes en el estudio fueron distribuidos de manera aleatoria, esto es al azar y recibieron 2000 UI/día de vitamina D3 o placebo desde la primera consulta. En 3,5 años, el 20 por ciento del grupo tratado con vitamina D y el 26 por ciento del grupo control tuvo una recaída o murió. Análisis sin controlar relevaron que la vitamina D no mejoró significativamente la sobrevida libre de recaída en cinco años (HR=0,76; IC 95%=0,50-1,14; p=0,18) o la sobrevida general (82 v. 81 por ciento; HR para la mortalidad=0,95; IC 95%=0,57-1,57; p=0.83).
La vitamina D pareció ser más efectiva en el subgrupo de pacientes con niveles basales de 25(OH)D en sangre de entre 20 y 40 ng/mL; ello reforzaría la teoría de que los pacientes con déficit o insuficiencia de vitamina D se benefician más de los suplementos farmacológicos de vitamina D (y son muchas sus ventajas como señalamos en http://www.neyro.com/2010/11/08/la-vitamina-d-propiedades-y-ventajas-de-su-uso/). Estos pacientes no debieran ser comparados con personas con niveles normales de vitamina D a los que no les falta por lo tanto y que no beneficiarían en principio de los suplementos. Si esto es así, y parece lógico pensar que así es, señala el Dr. Neyro, se cumple un viejo aserto epidemiológico que afirma que «tanto mayor riesgo tengo, tanta mayor protección necesito».
En el estudio ahora comentado, la sobrevida libre de recaída a cinco años era del 85 por ciento con la vitamina D versus el 71 por ciento con el placebo (HR para recaída o muerte=0,46; IC 95%=0,24-0,86; p=0,02). «Aun así, este resultado debe considerarse exploratorio e interpretarse con precaución en un contexto de ausencia de hallazgos para el resultado primario en la población total y la posibilidad de que existiera un error tipo I por las comparaciones múltiples», advierte el equipo de Mitsuyoshi Urashima, de la Facultad de Medicina de la Universidad Jikei, Tokio. Los resultados, los miremos como los miremos, son muy alentadores.
En ninguno de los dos estudios hubo un aumento de la toxicidad con el uso de la vitamina D, aunque ambos no tenían suficiente potencia para detectar los efectos adversos, según destaca en un editorial el equipo de la doctora Elizabeth Barry, de la Escuela Geisel de Medicina de Dartmouth, Lebanon, New Hampshire. Ciertamente, no parece una mala idea medirse en sangre los niveles de vitamina D y suplementar con la dosis que sea precisa, finaliza en este punto el Dr Neyro que nos recuerda más cosas sobre el tema en https://www.neyro.com/2014/10/03/cuanto-mas-sabemos-de-la-vitamina-d-mejores-servicios-nos-presta/.

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