¿Existen de verdad las “medicinas alternativas” o son solo “alternativas a la medicina”?

Este mundo digitalizado que nos está tocando vivir de forma imparable en el comienzo del siglo XXI ha confirmado que la velocidad y la inmediatez pretenden ser dos grandes valores a consagrar, a veces muy por encima de los contenidos, la profundidad en el tratamiento de los temas, la reflexión ulterior siempre necesaria y la expresión de los matices muchas veces definitivamente cruciales cuando de cuestiones científicas debatimos.

Efectivamente, no todo lo que llega por las redes es notorio, ni tiene necesariamente que ser veraz y por tanto, muchas veces, ni siquiera es fiable. No es este el lugar ni el momento de recordar las llamadas Fake news y el terrible daño que están haciendo y hacen cada día a las buenas gentes que por falta de cultura o sencillamente por candidez siguen sus consignas cuando no caen en sus garras de fraude y engaño.

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Similar situación estamos observando con las cada vez más frecuentemente llamadas “medicinas alternativas” que ciertamente las más de las veces no son sino “alternativas a la medicina”. De hecho ocasionalmente algunas de sus propuestas pueden entrañar como se ha llegado a decir un ” grave riesgo que puede suponer la posibilidad de aceptar como válidas propuestas terapéuticas inviables y sin base científica o propuestas que puedan provocar el abandono de tratamientos científicamente prescritos o que induzcan a esperanzas inalcanzables”

Hay muchos charlatanes y muchas propuestas que se tratan de vender como verdaderas o fiables terapias de lo más variado; así, hasta hace no mucho, prestigiosas Academias de Ciencias Médicas de recio abolengo e historia centenaria albergaban en su seno una “sección de Homeopatía” e incluso universidades cercanas al lugar de residencia de este blog impartían un “Máster universitario” en la misma disciplina (?).

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Se generalizan argumentos falaces, cuando no religiosos entre supuestos individuos o familias “naturistas” que incluyen teorías de daños por las vacunas en contra de la más clara y rotunda evidencia científica (ver en https://www.neyro.com/2018/07/05/nuevas-buenas-noticias-que-desbaratan-las-teorias-de-los-antivacunas/) que asegura, por ejemplo, que excepto la canalización de las aguas fecales ninguna otra actividad humana ha salvado tantas vidas como las vacunas en general. Es más,  la vacunación ha demostrado ser una de las mejores armas para combatir las enfermedades infecciosas que han dejado de ser relevantes en las estadísticas de mortalidad de los países desarrollados. Baste mencionar como ejemplo paradigmático la evolución de la prevalencia de la terrible poliomieltis en relación con la vacunación poblacional frente a la misma en el gráfico adjunto.

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Por todo ello, intentar ponerle apellidos a la medicina más allá de las diferentes y consolidadas especialidades médicas (dermatología, cirugía, endocrinología, oftalmología….etc, etc.), resulta falaz e inexacto, cuando no engañoso o, peor aún, fraudulento. El Consejo de Colegios de Médicos del País Vasco en España, sobre las Técnicas y Terapias No Convencionales, decía hace poco en este sentido  “que en pleno siglo XXI no tienen ningún sentido los distintos apellidos que se quieren asociar a la palabra “medicina”, ya que ésta, la medicina, solamente es una y tiene como base estructural el método científico”. Puede seguirse ese comunicado oficial en el enlace  https://www.cmb.eus/noticias-ccmpv/declaracion-consejo-colegios-medicos-pais-vasco-sobre-tecnicas-y-terapias-no-convencionales-2

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El asunto tiene incluso trazas incluso delictivas cuando esas mal llamadas “medicinas alteranativas” abordan cuestiones tan sensibles como las enfermedades neoplásicas. Las más serioias autoridades científicas al frente de las sociedades médicas más prestigiosas se han definido reiteradamente con diversos documentos al respecto; por ejemplo, la Asociación Médica Americana en su publicación “Complementary Medicine, Refusal of Conventional Cancer Therapy, and Survival Among Patients With Curable Cancers” publicado en JAMA en julio de este mismo 2018, relata con detalles que aquellas personas que se sometieron a tratamientos “complementarios” eran más propensas a rechazar los tratamientos convencionales, lo que provocó que su riesgo de muerte aumentara.
La publicación que está al alcance de l lector en el enlace https://jamanetwork.com/journals/jamaoncology/article-abstract/2687972 fue realizado entre 2004 y 2013 sobre nada menos que 1.901.815 pacientes con cáncer no metastásico de mama, próstata, pulmón y colo-rrectal que eran provenientes de 1500 centros médicos de USA acreditados todos ellos en tratamientos convencionales de cáncer, como cirugía, radioterapia, quimioterapia, inmunoterapia, terapias génicas, etc, etc. El estudio quería comparar el nivel de supervivencia entre pacientes que solo recibían un tratamiento convencional como los descritos y pacientes que recibían además un tratamiento complementario como los ofrecidos por las (mal) llamadas “medicinas alternativas”.
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Sería fácil entrar en los análisis bio-éticos de estas cuestiones pero no querríamos ser reduccionistas y nos plegamos a los análisis y estudio de casos para dar la oportunidad de evitar generalizaciones que ni siquiera son necesarias para desacreditar a los (incautos) que confían más en el reiki que en los potenciadores linfocitarios, o en la memoria del agua más que en la quimiosensibilidad analizada in vitro…., ponemos como ejemplo. Claro, así podríamos seguir desmontando uno tras otro todos los (falsos) debates sobre acciones comparadas; efectivamente no es necesario vacunar atodos los niños, solo a aquellos que uno quiera conservar…., si revisamos las cifras de los rebrotados datos acerca del sarampión, por ejemplo de forma más reciente….En 2017 han sido 14 451 casos, tres veces más que en 2016, según los datos proporcionados por el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades.
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Mientras nuestros investigadores, habitualmente olvidados de los presupuestos gubernamentales de nuestras (respetadas) autoridades sanitarias siguen abriendo puertas a la esperanza de muchos (ver en https://www.neyro.com/2016/08/19/nuevo-blanco-potencial-en-cancer-de-ovario-seroso-identificado-por-los-anatomo-patologos/), otros desde la atalaya de la superstición y el electromagnetismo terráqueo con la conjunción de Júpiter en la casa de Urano, siguen vendiendo el humo de la ignorancia que a veces se traduce (lamentablemente) en mayor mortalidad incluso, pero con un peaje de pérdidas económicas cuantiosas para los involucrados, porque detrás de todas esas “alternativas a la medicina” se esconde no solo la ignorancia, sino el fraude económico puro y duro.
De forma mucho más políticamente correcta se define finalmente el  Colegio de Médicos de Bizkaia en España aludiendo a estas cuestiones cuando abunda que “quiere insistir en la advertencia de que, si por un exceso de confianza o por cuestiones de ideología, se indujera a la población a no ejercer su derecho a ser vacunada o ante una enfermedad grave a no recibir un tratamiento adecuado y basado en la evidencia científica, se le estaría colocando en un riesgo grave e inaceptable”.

4 comentarios sobre “¿Existen de verdad las “medicinas alternativas” o son solo “alternativas a la medicina”?”

  1. La química de las medicinas están demostrado científico y su plemebtos de vitaminas no tiene efectos secundarios y siempre se han vendido como si tomas frutas el Cáncer es el mal sin cura mortal no tiene cura salvo sü lös coges a tiempo

    1. Muy cierto, mi estimada Marga….

      Siempre es mejor prevenir que lamentar que decía la abuela y llevaba razón….

      Además hemos demostrado ya que incluso es más barato.

      De ahí la importancia de las revisiones ginecológicas periódicas en las mujeres de cualquier edad.

      Le esperamos en http://www.neyro.com/contacto cuando quiera!!!,

      Un saludote hasta entonces…..

    1. Efectivamente mi estimado Óscar, querido amigo.

      Permitir que las farmacias tradicionales comercialicen en “régimen de igualdad” lo que son productos basados en la superchería y la creencia en insensateces científicas como lo basado en la “memoria del agua”, puede conceder a todos estos productos alternativos una pátina de seriedad que no soporta ni el más mínimo análisis con rigor científico.

      Nuestras (respetadas) autoridades sanitarias debieran limitar su comercialización a tiendas distintas de las farmacias, sin el concurso de verdaderos farmacéuticos que en aras de un mejor negocio mezclan sin distinguir fármacos con evidencia científica de todo aquello que realmente no es sino alternativas a la medicina.

      Muchas gracias por seguirme y por sus reflexiones.

      Seguimos adelante….

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