Vacunación de gestantes contra la tos ferina y sus efectos en la respuesta inmunológica de niños de hasta 12 meses; otra ventaja de la vacunación.

 
Hace ya un tiempo que este web se ha volcado con todos los temas relativos a la prevención primaria convencidos como estamos que este tipo de acciones son más eficientes y redundan en general en beneficios para todo el mundo; tanto para la persona que evita el desarrollo de una determinada enfermedad como para la sociedad que le alberga que no se ve obligada a destinar fondos económicos y de todo tipo para cubrir esa asistencia. El paradigma de un aserto como el anterior se expresa modernamente en el empleo de vacunas.

Y si buscamos en alguna situación es la vacuna, en general…, más útil que nunca es cuando su empleo posibilita el benefico indirecto para terceros…, ni siquiera vacunados. No nos referimos al conocido efecto rebaño o de protección social que concede vivir en una comunidad vacunada masivamente frente a determinada patología, sino incluso al beneficio inherente para el feto cuando la vacunada es la madre. Ya lo vimos en este mismo blog hace ya un tiempo con ocasión de una publicación científica y presente en https://www.neyro.com/2017/04/19/vacunar-a-la-gestante-contra-la-tos-ferina-reduce-el-riesgo-de-los-recien-nacidos-en-mas-del-90/.

Ahora, recientemente, otra publicación abunda en los resultados positivos que se han demostrado de manera prospectiva con una población de gestantes que fueron seguidas tras su vacunación frente a la conocida tos ferina. El artículo de puede encontrar en https://www.thelancet.com/journals/laninf/article/PIIS1473-3099(18)30717-5/fulltext y nada menos wue The Lancet lo incluyó en sus páginas en abril de 2019 (en la imagen, la portada de la revista de ese mes).

Allá se demostró que la vacuna materna contra el tétanos, la difteria y la tos ferina acelular (Tdap) ofrece protección a los neonatos contra la tos ferina clínica hasta su propia vacunación, pero los anticuerpos maternos también interfieren con las respuestas inmunitarias de los bebés a estas vacunas. Se investigó el efecto de la vacunación materna con Tdap en la respuesta de anticuerpos de lactantes que iniciaron vacunaciones primarias a la edad de 3 meses.

En la publicación que ya comentamos en su día, se hizo seguimiento de un centenar de miles de nacidos , como contábamos en la noticia referida. Ahora, en este nuevo estudio mujeres embarazadas de 18 a 40 años con un bajo riesgo de complicaciones del embarazo fueron reclutadas en 36 clínicas de los Países Bajos y recibieron la vacuna Tdap a las 30–32 semanas de gestación (grupo Tdap materno) o dentro de las 48 h posteriores al parto (grupo control).

Todos los bebés nacidos a término recibieron la vacuna frente a 6 infecciones (difteria, tétanos, poliomielitis inactivada, tos ferina, Haemophilus influenzae tipo B, hepatitis B) y la vacuna antineumocócica decavalente a los 3 meses, 5 meses, y 11 meses, de acuerdo a los criterios de vacunación vigentes en Holanda. El criterio de valoración principal fue la concentración sérica de anticuerpos IgG contra la toxina pertusis a los 3 meses de edad. Las muestras de sangre del cordón umbilical y de sangre infantil se obtuvieron a los 2 meses, 3 meses, 6 meses, 11 meses y 12 meses.

Entre el 16 de enero de 2014 y el 4 de marzo de 2016, 118 mujeres embarazadas, 58 en el grupo de Tdap materno y 60 en el grupo de control, participaron en el estudio. La concentración media geométrica (GMC) de los anticuerpos frente a la toxina pertusis fue mayor en los lactantes en el grupo Tdap materno que en los lactantes del grupo control a la edad de 3 meses (proporción GMC 16,6; 95% IC 10,9–25,2) y también significativamente mayor en comparación con los bebés control a los 2 meses de edad, lo cual evidentemente informa de lo favorable de seguir vacunando embarazadas al final de su segundo trimestre en este sentido, destaca JL. Neyro. En la imagen el estímulo para hacerlo de los CDC o Centros de Control de Enfermedades de Atlanta-USA.

Después de las vacunaciones primarias, las concentraciones de anticuerpos para la toxina pertusis, la hemaglutinina filamentosa y la pertactina fueron significativamente más bajas en todos los puntos de tiempo en los lactantes del grupo Tdap materno que en los lactantes del grupo control. No hubo problemas de seguridad después de la vacunación materna con Tdap.

En vista de las altas concentraciones de anticuerpos contra la toxina pertusis a la edad de 3 meses, la vacunación materna respalda el retraso de la primera vacunación contra la tos ferina en bebés hasta al menos 3 meses, confirmándose el efecto protector para el recién nacido de la vacuna interpuesta a la madre gestante. La interferencia de los anticuerpos maternos afecta las concentraciones de anticuerpos después de la vacunación primaria y de refuerzo. Las consecuencias clínicas de esta interferencia no se han establecido.

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