El trabajo de parto en cama se asocia con aumento de probabilidad de parto vaginal no instrumental.

Seguramente todo el mundo sabe que parir es un asunto muy duro que la naturaleza («afortunadamente, revela el Dr. Neyro), reserva a las mujeres) es tan así que se ha llegado a comparar el esfuerzo de un parto cualquiera al necesario para correr una marathon, tal y como contamos en https://www.neyro.com/2016/09/08/se-compara-el-esfuerzo-de-la-mujer-en-el-parto-con-el-de-correr-una-maraton/)

Modernamente, pero apenas en los últimos cincuenta años, las madres que van a parir en nuestro primer mundo disponen de anestesiólogos 24 horas al día en las salas de partos que con los bloqueos epidurales o peridurales dulcifican en parte ese esfuerzo sublime. Hoy parece que las primerizas que reciben una epidural tienen más probabilidades de tener un parto por vía vaginal sin fórceps u otras intervenciones si durante el trabajo de parto están acostadas en lugar de pie, según indica un equipo de Reino Unido en un estudio muy reciente y que está disponible para el lector en el original del British Medical Journal en http://www.bmj.com/content/359/bmj.j4471.

 

Los autores analizaron información de 3.093 mujeres (de las 3236 inicialmente consideradas para el estudio y que mostramos en el gráfico del original de la publicación justo arriba) que tuvieron bebés en 41 hospitales en el período 04.10. 2010 y 31.01.2014. A las mujeres se les asignó al azar trabajo de parto de pie o acostadas. El 41 por ciento de las mujeres que habían estado acostadas tuvo un parto vaginal espontáneo, sin fórceps, ventosa o cesárea, comparado con el 35 por ciento del otro grupo.

 

«Permanecer en cama, a diferencia de estar de pie, eleva las probabilidades de la mujer de tener un parto vaginal espontáneo», dijo el autor, doctor Peter Brocklehurst, de la Universidad de Birmingham en el norte de Inglaterra. «Esto es importante para las mujeres y los bebés porque evitar el parto instrumental, ya sea con fórceps (o ventosa) o una cesárea en la última etapa del trabajo de parto, previene las lesiones traumáticas en el corto y el largo plazo».

 

Todos estos datos son muy importantes en un momento de la historia de la humanidad en el que en muchos lugares del mundo, fundamentalmente en Latinoamérica, la tasa de cesáreas se está disparando de forma exponencial hasta cifras que rondan hasta un 60% en ocasiones, cuando la OMS (Organización Mundial de la Salud) acaba, recientemente, de elevar esa tasa «ideal » de nacimientos por cesárea alrededor hasta un máximo del 19%.
Y es que bajar de esa cifra es muy difícil en según qué lugares, relata el afamado José Luis Neyro, ginecólogo y reconocido perito judicial, en un contexto en el que muchos profesionales se ven obligados a practicar una no deseable medicina de defensa jurídica (ver en nuestro blog en https://www.neyro.com/2015/04/22/la-medicina-de-defensa-juridica-una-nueva-forma-de-asistencia/) que condiciona largamente sus decisiones médicas por el miedo (pánico a veces….) a una demanda judicial mal orientada la mayoría de las veces, que busca resarcir de un año a veces inevitable, mucho más que perseguir la malpraxis o la negligencia médicas, destaca el experto.
En el estudio que ahora comentamos, los autores relatan que el 30 por ciento de las británicas optan por la anestesia epidural en el trabajo de parto y este método de alivio del dolor está asociado con un trabajo de parto más prolongado y más chances de tener que utilizar herramientas o cirugía para el parto, según publica el equipo en The British Medical Journal

 

Estudios previos habían sugerido que la posición de una mujer durante la segunda etapa del trabajo de parto (recuérdese que la primera es la dilatación, la segunda es el expulsivo y la tercera el alumbramiento de la propia placenta), cuando el cuello uterino está dilatado 10 cms. y hay que empezar a pujar, influiría en la posibilidad de que el parto sea espontáneo.

 

«No sabemos claramente por qué permanecer acostadas eleva las chances de que las embarazadas tengan un parto espontáneo», indicó Brocklehurst. Son muchos otros los factores que pueden influir en tal circunstancia: el peso materno, la ganancia ponderal durante la gestación, el peso del neonato, la posición en la que «entra» en el canal del aprto, la dinámica uterina, esto es el conjunto de las contracciones del útero durante el primer periodo aludido, el estado físico previo de la madre (nunca considerado en este tipo de estudios, según destaca JL Neyro)…., etc, etc…
El equipo observó un 6 por ciento del aumento absoluto de esas probabilidades cuando las pacientes estaban acostadas. Las mujeres tenían más probabilidades de tener un parto con fórceps u otros instrumentos (vacuum extractor, espátulas….), una cesárea o con lesiones tipo desgarros del canal blando de parto si estaban de pie, pero las diferencias eran demasiado pequeñas como para descartar el azar

 

FUENTE: The BMJ, online 18 de octubre del 2017 en http://www.bmj.com/content/359/bmj.j4471

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