El riesgo de depresión postparto disminuye con un mejor control del dolor durante el parto

“La mejor forma de atender partos de riesgo normal es permitir que cada mujer dirija su propio parto, asistiendo cuando es preciso, exclusivamente” Es lo que se considera un parto amigable en palabras del ginecólogo José Luis Neyro, desde su atalaya de la experiencia de una vida profesional de treinta años. Ello minimiza un exceso de medicalización de un evento, continúa el experto, que es a todas luces fisiológico como es parir. Así, la elección del tipo de analgesia que la mujer debe recibir debe ser una decisión totalmente personal.
Ahora, además, se ha demostrado que el control del dolor durante el parto y el puerperio puede reducir el riesgo de depresión puerperal, según afirma la Dra. Katherine Wisner, una psiquiatra perinatal de Northwestern Medicine® en un editorial del 23 julio en la revista Anesthesia & Analgesia.

El editorial de Wisner está basado en un nuevo estudio chino que descubrió que las mujeres en quienes se controlaba el dolor con anestesia epidural durante un parto vaginal tenían mucho menor riesgo de depresión puerperal que las mujeres en las que no se aplicaba la anestesia epidural. Nosotros, venimos empleando la anestesia epi o peridural para el control del dolor intra-parto desde los lejanos años setenta del pasado siglo, sentencia nuestro experto Dr. Neyro (escúchese en el programa de radio inserto en http://www.neyro.com/2009/11/24/prevencion-en-ginecologia/).

«La optimización del control del dolor durante el parto y el nacimiento por el obstetra y el equipo de anestesiología podría ayudar a reducir el riesgo de depresión puerperal», dijo Wisner. Los hallazgos del estudio al que nos referimos, son unos de los escasos en analizar la relación entre el dolor durante del parto y la depresión puerperal.

«Es una enorme omisión que casi no se haya efectuado ninguna investigación sobre la depresión puerperal en torno al dolor durante el parto y el nacimiento y la depresión puerperal», dijo Wisner. «Existe una relación bien conocida entre el dolor agudo y crónico y la depresión».

Wisner es directora del Centro Asher para el Estudio y el Tratamiento de los Trastornos Depresivos en Northwestern. Asimismo, es profesora de psiquiatría y ciencias de la conducta y obstetricia y ginecología en la Escuela de Medicina Feinberg de la Universidad de Northwestern.

El estudio chino reveló que las mujeres que recibían un bloqueo epidural para el alivio del dolor durante el parto vaginal tenían una frecuencia de 14% de depresión a las seis semanas después del parto en comparación con una tasa de depresión de casi 35% en quienes no recibían alivio del dolor. Un bloqueo epidural fue el único medio de control del dolor disponible para las mujeres.

El estudio también reveló que la lactación materna era más frecuente en el grupo que recibió un bloqueo epidural en comparación con los que no recibieron (70% frente a 50%). «Estos hallazgos son muy interesantes y se debiera efectuar más investigación para confirmarlos, sobre todo en mujeres con más riesgo de depresión posparto y en las de otras culturas», dijo Wisner.
La frecuencia de dolor posparto agudo intenso es 11%, aproximadamente, informa Wisner en el artículo. La frecuencia de dolor crónico varía según el estudio pero fluctúa de 1% a 10% para el parto vaginal y de 6% a 18% después de una operación cesárea. El asunto es de capital importancia sobre todo en estas últimas dos décadas en las que la cesárea va ganando terreno lamentablemente como método de asistencia al parto de forma no siempre justificada médicamente, según señala el responsable de este web, José Luis Neyro (ver en http://www.neyro.com/2014/07/15/la-cesarea-podria-aumentar-las-probabilidades-de-un-embarazo-fallido-posterior/)
Los factores biológicos y emocionales contribuyen a la depresión posparto, que afecta a 14,5% de las mujeres que dan a luz. Una mujer que tiene dolor crónico uno a dos meses después del parto debiera ser objeto de evaluación de depresión, señaló Wisner, también Profesora Norman y Helen Asher en Feinberg.

El control del dolor puerperal agudo respalda a la capacidad de la nueva madre para el apego emocional y la atención a su lactante, señala Wisner. Ese dolor, que siempre debe ser estudiado, media JL Neyro, puede tener su origen en circunstancias no bien atendidas durante el embarazo de la mujer.

«El control del dolor prepara a la madre para un buen principio en vez de comenzar derrotada y agotada», dijo Wisner. «Sea un parto vaginal o por cesárea, el control del dolor después del parto es un problema de todas las madres recientes. No hay forma de tener un parto sin dolor. El objetivo aquí es evitar el dolor intenso. Controlar ese dolor del parto de manera que una mujer se pueda desarrollar cómodamente como madre es algo muy congruente». Debiera ser el objetivo complementario de una correcta asistencia obstétrica, señala el Dr. Neyro, a través de eso que “nosotros denominamos un parto amigable”