¿Sabía usted que los fármacos contra la osteoporosis lejos de empeorar CoVID19, podrían incluso ayudar?

Los profesionales sanitarios que atendemos enfermedades crónicas (desde la hipertensión al reumatismo en todas sus variantes, desde la endometriosis a la osteoporosis..) hemos temido y con razón…, que esta maldita pandemia afectara al curso de todas esas enfermedades por diferentes factores condicionantes, entre los que podríamos destacar por ejemplo:

Pues bien, ahora, nuevos datos observacionales de un estudio transversal hecho en nuestro propio país, son los primeros en respaldar las recomendaciones de continuar con los fármacos para la osteoporosis durante la pandemia de CoVID-19, como ya mostramos en una conferencia internacional, hace ya meses (ver en https://www.neyro.com/2020/04/18/la-international-osteoporosis-foundation-invita-como-ponente-al-dr-neyro/) e incluso sugieren que algunos pueden proteger contra el virus.

El asunto es ciertamente muy esperanzador; veamos los datos del estudio que fue publicado recientemente en https://www.aging-us.com/article/104117/text por aurores del Hospital del Mar en Barcelona, capitaneados por Josep Blanch, expresidente de la Sociedad española de Investigación Ósea y Metabolismo Mineral (SEIOMM). Los hallazgos del estudio que incluyó 2.102 pacientes con osteoporosis, osteoartritis y/o fibromialgia, enfermedades reumáticas no inflamatorias, entre el 1 de marzo y el 3 de mayo de 2020, demuestran datos inequívocos. Mostramos la portada de la edición digital y debajo la portada del número de octubre de la revista Aging.

Los pacientes que tomaban como fármaco contra su osteoporosis denosumab, zoledronato y calcio mostraron tendencia hacia una menor incidencia de desarrollar presunto CoVID-19 sintomático (recuérdese que las pruebas de reacción en cadena de la polimerasa  o PCR no estaban ampliamente disponibles en ese momento), al igual que aquellos que tomaban un antidepresivo que actúa como inhibidor selectivo de la recaptación de de serotonina (ISRS) / norepinefrina llamado duloxetina.

Al tiempo, se comprobó en este estudio que algunos fármacos para controlar el dolor crónico como analgésicos, en particular pregabalina y la mayoría de los demás antidepresivos, se asociaron con mayor incidencia de CoVID19, mientras que los bifosfonatos orales, la vitamina D, los diuréticos tiazídicos, los fármacos antihipertensivos y los fármacos antiinflamatorios no esteroideos no tuvieron ningún efecto sobre la incidencia de CoVID19.

El asunto tiene una importancia capital, señala el Dr Neyro, porque estos datos son los primeros que respaldan la guía clínica emitida en mayo de 2020 por la American Society for Bone and Mineral Research (ASBMR) y otras cuatro sociedades científicas que aconsejaban ya entonces, no suspender los fármacos para la osteoporosis durante la pandemia. Los autores de esa declaración reconocieron que a falta de datos, sus recomendaciones se basaron principalmente en la opinión de expertos. De la misma forma, está grabado, se pronunciaba el Dr. Neyro cuando lo contaba (hemos mostrado antes el enlace) en la conferencia que dió para todo el mundo invitado precisamente por la International Osteoporosis Foundation (IOF).

 

Ciertamente, hasta ahora solo teníamos la plausibilidad biológica y la opinión de los expertos; de hecho, «había guías clínicas sin ninguna base científica. Esta es la primera evidencia científica que muestra que, de hecho, se debe continuar el tratamiento para la osteoporosis si tienen CoVID-19. Este es el primer estudio que brinda respaldo científico a las guías», señaló el coautor, Dr. Rafael Maldonado, del Neuropharmacology, Universitat Pompeu Fabra, en Barcelona, España. Y aunque los datos no ofrecen pruebas de los beneficios de ninguno de los fármacos (todos los intervalos de confianza de 95% fueron mayores a 1,0), muestran tendencias que merecen un estudio más a fondo, destacó el Dr. Maldonado.

 


En la imagen del original publicado en octubre de 2020, se muestra el riesgo relativo (RR) con intervalo de confianza del 95% (IC95%) del diagnóstico de CoVID19 según la exposición a diferentes tratamientos, ajustado por sexo, edad, enfermedad CV (cardiovascular), diabetes, enfermedad pulmonar, enfermedad renal crónica y cáncer activo o tratamientos. El efecto de denosumab, zoledronato, calcio, bisfosfonatos orales y vitamina D se obtuvieron del modelo 1. Las estimaciones de duloxetina, ISRS, gabapentina, pregabalina, inhibidores de la ECA (enzima conversora de angiotensina) y ARB (bloqueadores del receptor de angiotensina) se obtuvieron del modelo 2, según cuentan los autores de la publicación.

Los autores del manuscrito señalan que los resultados fueron muy interesantes con denosumab, zoledronato, calcio y duloxetina. Se observó una tendencia clara y el mensaje es que debemos promover que se realicen estudios para ver si estos cuatro tratamientos brindan algún beneficio definitivo contra CoVID19, que todo podría llegar a ser, si al final todo se confirma con estudios con muchos más pacientes. De momento lo que se puede afirmar con rotundidad es que no hay razón para suspender ninguno de estos fármacos contra la osteoporosis, ya que no hay evidencia de que empeoren el riesgo de infección.

 


Diferente cuestión será explicar cómo cada uno de ellos mejora los resultados y la evolución de CoVID19; ya lo comentamos en su día y hay datos muy aleccionadores de cómo lo hacía la vitamina D (ver en https://www.neyro.com/2020/09/08/serviria-la-vitamina-d-para-reducir-los-ingresos-en-uci-y-evitar-muertes-por-covid19/). Ahora, por su parte, Denosumab focaliza sus acciones en el sistema RANK/RANKL y es un posible mecanismo anti-CoVID19 para ese fármaco, ya que dicho sistema está involucrado en la respuesta inmune. Respecto a zoledronato o ácido zoledrónico, tanto los autores españoles como el Dr. Drake señalaron un estudio histórico que vincula al fármaco intravenoso con mayor sobrevida en pacientes con fractura de cadera, ya comprobado hace años.

Se ha postulado que podría haber varios mecanismos para el beneficio en la sobrevida global, pero además, «zoledronato podría hacer que las células dendríticas y sus precursores sean menos susceptibles a la infección por SARS-CoV2, lo que podría explicar los efectos benéficos… en la incidencia de CoVID19. Según la hipótesis de los autores, la razón de la falta de beneficio con los bifosfonatos orales podría estar relacionada con la mayor potencia de zoledronato intravenoso y además su mayor biodisponibilidad también podría influir.

En cuanto al calcio (que ya ha demostrado beneficios cardiovasculares…), los autores sugieren que el efecto benéfico contra CoVID19 podría relacionarse con su acción en la generación de dos tipos de células inmunes, las células auxiliares foliculares T y las células reguladoras foliculares T, que promueven respuesta inmunitaria adecuada contra agentes infecciosos, incluidos los virus.

De los 2.102 pacientes del estudio de Josep Blanch y sus colaboradores, 80,5% eran mujeres con edad promedio de 66,4 años. En general, 63,7% tenía osteoartritis, 43,5% osteoporosis y 27,2% fibromialgia. Los tratamientos incluyeron vitamina D en 62%, calcio en 23,3%, denosumab en 12,6% y zoledronato intravenoso en 8,5%. Más de la mitad tomaba analgésicos, casi un tercio tomaba antidepresivos, y 9,9% tomaba duloxetina. Durante el periodo de estudio, 5,2% (109 individuos) fue diagnosticado con CoVID19 a través de su necesidad de  acudir a consulta médica con síntomas típicos (recordemos que durante toda las primeras fases de la pandemia no disponíamos de tests fiables para la identificación del virus; ver en https://www.neyro.com/2020/06/17/doctor-podria-explicarme-el-lio-de-las-diferentes-pruebas-y-los-resultados-de-los-tests-en-covid19/).

Siguiendo ahora con el comentario de los hallazgos del estudio, después de ajustar por sexo, edad, diagnóstico de diabetes, enfermedad pulmonar, enfermedad cardiovascular, enfermedad renal crónica y cáncer activo o tratamiento, los riesgos relativos de CoVID19 fueron 0,58 para denosumab, 0,62 para zoledronato intravenoso y 0,64 para calcio, todas tendencias no significativas, seguramente por escaso número de pacientes incluídos en el estudio, pero reducciones del 42%, 38% y 36% respectivamente. No se encontraron asociaciones entre CoVID19 y bifosfonatos orales, vitamina D o diuréticos tiazídicos.

Se observaron riesgos relativos aumentados pero también no significativos, de CoVID19 con analgésicos, en particular pregabalina (1,55), gabapentina (1,39) y opioides (1,25). Entre los antidepresivos hubo riesgo relativo de 1,54 para los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, 1,38 para amitriptilina y 1,22 para todos los antidepresivos de doble acción (incremento del RR del 58%, 38% y 22% respectivamente). Por el contrario, hubo asociación negativa con el antidepresivo de doble acción duloxetina, con riesgo relativo ajustado de 0,68 (reducción del RR nada menos que del 32%).

Parece que a medida que vamos conociendo mejor al maldito virus, vamos empezando a relacionar lo que podemos esperar de unos y otros tratamientos en relación con su poder infeccioso.
Seguiremos informando…

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