Los especialistas aseguran que uno de los trastornos frecuentes en la menopausia es la incontinencia urinaria “aunque sea todavía una patología vergonzante”

La Asociación Española para el Estudio de la Menopausia pide un abordaje multidisciplinar para mejorar la calidad de vida en esta etapa “más allá de las patologías presentes”, asegura

Bilbao.- Miembros de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM), como el doctor José Luis Neyro, han apostado por una mayor preocupación y coordinación entre ginecólogos, endocrinos, urólogos, Atención Primaria, así como otros especialistas, “para que la mujer reciba una atención integral durante el climaterio, es decir, más allá de las patologías, en la que lo fundamental es mantener y mejorar la calidad de vida de la misma”. Neyro hizo estas manifestaciones en durante la reunión “Climaterio y Menopausia” organizada recientemente por la AEEM en Bilbao.

Por su parte, el presidente de la AEEM, Santiago Palacios, señaló que el encuentro perseguía fomentar, desarrollar y promover el estudio del climaterio, formando a los especialistas implicados en el tratamiento de los posibles trastornos que pueden presentarse en la mujer menopáusica. Así, la AEEM viene celebrando estos encuentros hace años (es el tercer año que se celebra en Bilbao) y celebrará próximamente otras reuniones con el mismo fin en otras ciudades.

Incontinencia urinaria
Uno de estos trastornos, aunque menos grave, que más afecta a la calidad de vida de la mujer entre los 50 y 70 años es la incontinencia urinaria. Consiste en la pérdida involuntaria de orina, lo cual acarrea problemas de salud y bienestar social en la mujer. Según el doctor Neyro, “la incontinencia de orina que afecta a las mujeres durante la posmenopausia es una consulta frecuente al ginecólogo, aunque, al mismo tiempo, es una patología vergonzante para la paciente, de forma que muchas de las mujeres lo ocultan o lo niegan”.

Los efectos psicosociales de la incontinencia suelen llevar implícitos numerosos trastornos emocionales entre los que se encuentran la pérdida de autoestima y la discontinuidad en las actividades laborales, sexuales y sociales. “Muchas afectadas se niegan a alejarse de su entorno familiar por temor a enfrentarse a situaciones embarazosas, limitando sus tareas habituales y su independencia”, señaló este experto.

Para el correcto diagnóstico y tratamiento de esta patología se debe realizar una correcta historia clínica y una exhaustiva exploración a la mujer. “Además, -afirmó el doctor Neyro- disponemos de tratamientos que van desde una rehabilitación del suelo pélvico con ejercicios específicos y reeducación de la micción, hasta tratamientos farmacológicos y/o quirúrgicos que mejoran la calidad de vida de la mujer”.

Para llegar a la madurez con calidad de vida, el experto destacó, además, la importancia de poner en práctica la medicina preventiva. “Desde el momento en que la mujer empieza a tener desarreglos menstruales debe continuar con los hábitos de vida saludables recomendables para cualquier otra persona o adoptarlos si no los tenía anteriormente. Así, debe realizar ejercicio físico de forma continua, dejar hábitos tóxicos, como fumar y el consumo excesivo de bebidas alcohólicas, y tener una alimentación equilibrada y rica en alimentos con calcio”, agregó.

El doctor manifestó que “tanto en la mujer sana como en la que presenta algún trastorno, el ginecólogo debe tratar de inculcar la educación sanitaria en sus pacientes, de forma que adopten estos hábitos saludables y medidas de prevención”.