Si es la primera vez que visita este blog quizás quiera suscribirse a sus novedadesRSS feed. Gracias por visitar neyro.com!
“Cuanto menos mejor” es la nueva consigna que los especialistas se han propuesto extender para lograr un mejor control de la tensión arterial. Un objetivo que, como se puso de manifiesto en el 8º Encuentro Nacional de Salud y Medicina de la Mujer (Samem), tiene una especial importancia entre el sexo femenino, pues la llegada de la menopausia, y con ella el descenso de estrógenos y progesterona, contribuye a que aumenten los factores de riesgo cardiovascular (obesidad e hipercolesterolemia) para desarrollar este problema.
Esta nueva estrategia es posible según Rafael Sánchez Borrego, presidente electo de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia, gracias a la aparición de un nuevo concepto: la pre hipertensión. “La clasificación de la hipertensión (HTA) ha cambiado y las personas consideradas hasta ahora como normotensas, con niveles de entre 120-140/70-90 mmHg, es decir, inferiores a lo establecido hasta ahora como patológico, pasan a denominarse pre hipertensas y a ser vigiladas por el médico”.
Y continúa, la evidencia científica demuestra que este control —sustentado en cambios en el estilo de vida o a la terapia hormonal— contribuye a que las mujeres hagan la transición climatérica de forma armónica y a reducir el medio punto o el punto que la HTA sube en este periodo, lo que disminuye un 25 por ciento la mortalidad por enfermedad cardiovascular y un 35 por ciento el riesgo de ictus.
“Estamos en el mismo momento que hace 10 años en el control del colesterol”, asegura Sánchez Borrego. Por eso desde la AEEM se tratará de concienciar a los ginecólogos de la importancia de actualizar el manejo de la HTA en la peri y posmenopausia con el fin de lograr una reducción de la tensión.
Durante el encuentro, que tuvo lugar en Madrid, la osteoporosis ocupó también un lugar destacado. Igual que sucedió con el cáncer de mama o la hipertensión, esta enfermedad cuenta ya con un índice, elaborado por la OMS, que permite predecir el riesgo de fractura en diez años y, por tanto “saber a qué paciente hay que tratar o hay que vigilar con hábitos de vida osteosaludables”, señala José Luis Neyro, ginecólogo del Hospital de Cruces de Bilbao.
Entre los factores de riesgo que predisponen a ello se destacan en este trabajo, denominado Frax, ser mujer, tener un peso inferior a 56 kg, estar recibiendo corticoides, litio, antiepilépticos o anticoagulantes, así como registrar un fallo ovárico prematuro son algunos de los más significativos que indicarán esta posibilidad. Pero para Neyro, el aspecto más novedoso recogido en este documento es la inclusión de la artritis como factor de primer orden, aunque a su entender todavía no está claro si esta relación se debe a la enfermedad en sí o se deriva de los medicamentos para su tratamiento.
Una vez diagnosticada la osteoporosis hay un amplio abanico de terapias que han demostrado su eficacia tanto en reducir el riesgo de la primera fractura como en evitar que se produzcan más. El problema está en la falta de adherencia al tratamiento. Para subrayar la importancia de su cumplimiento Neyro y Santiago Palacios presentaron los resultados de un estudio en el que se concluye que las mujeres que no siguen la terapia se fracturan tres veces más que las que sí lo hacen.
