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Individualizar el tratamiento de la osteoporosis con el objetivo de que los pacientes puedan obtener el máximo beneficio posible de los tratamientos disponibles es,en última instancia, el reto principal que se plantean los expertos que se encargan del manejo de una condición cuya prevalencia, según los datos, sigue aumentando debido, entre otras cuestiones, al progresivo envejecimiento de la población.
Es cierto que, actualmente, existe un amplio arsenal de tratamientos para abordar la osteoporosis. Sin embargo, el perfil de las pacientes que se incluyen en los ensayos clínicos no responde,en su mayoría, al de las pacientes que luego acuden a la consulta, motivo por el cual los datos de eficacia
obtenidos en dichos trabajos deberían equilibrarse a la situación real, es decir, a lo que se puede hacer en cada una de las áreas sanitarias con
cada paciente”. Así lo puso de manifiesto José Luis Neyro, especialista en Obstetricia y Ginecología del Hospital de Cruces de Bilbao en el 7º Encuentro
Nacional de Salud y Medicina de la Mujer (SAMEM 2007), quien además hizo hincapié en el hecho de que el objetivo básico de los tratamientos
de la osteoporosis es “prevenir”.Para lograr cumplir este objetivo, Neyro considera necesario “aumentar la resistencia y la calidad del hueso”, una acción que llevará a “modular la eficacia y la seguridad de cada fármaco en función de los factores condicionantes de cada paciente”, tales como la edad o el estado de salud, entre otros.
En este sentido, ranelato de
estroncio se presenta como una
de las alternativas más esperanzadoras
para el tratamiento de la
osteoporosis, y para analizar de
forma exhaustiva cómo actúa este
fármaco sobre la calidad del hueso,
SAMEM dedicó una de las sesiones
a esta cuestión.Así,en su participación
en la sesión “Osteoporosis:
cómo actuar sobre la calidad del
hueso. Ranelato de estroncio”, el
especialista del Hospital de Cruces
de Bilbao presentó algunos de los
datos de eficacia que avalan el
éxito de ranelato de estroncio, un
fármaco que ha logrado“un 41 por
ciento de reducción de riesgo de
fracturas vertebrales y un 36 por ciento en fracturas de cadera”. El mecanismo de acción dual de ranelato de estroncio,“un fármaco antirresortivo y simultáneamente formador”, tal y como apunta Neyro, podría ser la clave de su eficacia, ya que ha logrado “inhibir directamente la actividad resortiva de los osteoclastos al mismo tiempo que favorece la acción formadora de los osteoblastos”, señala. Teniendo en cuenta la explicación
de este experto, la estimulación ósea que logra ranelato de estroncio se debe a su capacidad para producir esa acción osteoformadora con un incremento de los osteoblastos, siendo capaz de estimular la síntesis de colágeno”. Por otra parte, su acción antirresortiva
queda demostrada “por su capacidad de reducir drásticamente la superficie de actuación del osteoclasto”, tal y como explica Neyro. Por consiguiente, tanto la acción
formadora como antirresortiva de ranelato de estroncio se “puede confirmar ya desde el tercer mes de tratamiento y se prolonga hasta los 36meses ya que incrementa los
marcadores de formación y es capaz de inhibir, significativamente los marcadores de resorción”, puntualiza Neyro.
Actuación precoz
Considerando los buenos datos de eficacia y de seguridad que presenta ranelato de estroncio, y teniendo en cuenta cifras tan relevantes como que una de cada cinco mujeres podría llegar a tener una fractura osteoporótica, el especialista del Hospital de Cruces
no duda al plantear “una reconsideración en el manejo integral de la osteoporosis”. En su
opinión, los datos que existen a cerca de la prevalencia de esta patología indican que “habría que actuar y no esperar a que llegue esa primera fractura, siendo el objetivo básico del tratamiento, evitarla”. La importancia, por tanto, de prevenir las fracturas vertebrales
reside en la reducción de riesgo de tener fracturas posteriores, ya que, según las cifras presentadas por Neyro, “cuando una paciente tiene una fractura vertebral multiplica
por tres el riesgo de tener una siguiente fractura, por cinco si es más de una e incluso por siete si el número de fracturas es mayor que dos”. Por este motivo, este experto insiste en la detección de los factores de riesgo que predisponen a la osteoporosis como parámetro fundamental a la hora de iniciar un tratamiento. “Basta que las pacientes presenten un
único factor de riesgo para que necesiten tratamiento”, apunta. Un peso inferior a
o antiepilépticos, así como registrar un fallo ovárico prematuro son, según este especialista,
algunos de los factores más significativos que indicarán, en última instancia, si la paciente tiene o no riesgo de fractura.
Inicio del tratamiento
En lo que se refiere a la necesidad de iniciar un tratamiento, en aquellos casos en los que aún no
existe una fractura, Neyro matiza
que “cuando no hay fractura y existe
osteopenia, y la paciente tiene
menos de 60 años, basta que ésta
registre un solo factor de riesgo
para que necesite tratamiento”, un
argumento que en la actualidad
cuenta con el apoyo de las directrices
adoptadas por el Sistema
Nacional de Salud (SNS).
En este sentido, este experto
aclara que los datos han demostrado
que con un número creciente
de factores de riesgo aparecerá
también un número incrementado
de fracturas de cadera, siendo
estas últimas, a su juicio, “las más
peligrosas y las más caras a la hora
de tratar”. Por consiguiente, todo
apunta a la necesidad de individualizar
el tratamiento de la osteoporosis
considerando que el objetivo
prioritario del mismo no será otro
que prevenir el riesgo de fracturas
ya que éstas predisponen a una
situación de riesgo muchísimo
mayor”, concluye Neyro.
OSTEOPOROSIS | HOY | 16
En nuestro país, una de cada tres mujeres mayor de 50
años puede tener riesgo de padecer una fractura
osteoporótica. Además, datos estadísticos recientes indican
que, en España, cerca del 75 por ciento de las mujeres
entre los 45 y 49 años tiene un diagnóstico de osteopenia y
la mitad de aquellas que tienen entre 60 y 69 años tiene, al
menos, un diagnóstico de osteoporosis densitométrica. La
situación es aún más grave cuando se habla del grupo de
mujeres entre 60 y los 80 años, ya que dos terceras partes
de las mismas presentan ya un diagnóstico de osteoporosis.
Osteoporosis y osteopenia en cifras
Foto: Ricardo Domingo
GM OSTEOPORPOuSbIlSir|rHepOoYrtaje| 1| 7?
La adopción de medidas higiénico-
dietéticas y la administración
de una terapia farmacológica dirigida
a aumentar la resistencia ósea
y a reducir la incidencia de fracturas
son, en la actualidad, las dos
alternativas disponibles para
hacer frente a una patología como
la osteoporosis. Fármacos antirresortivos
y osteoformadores son
los que lideran en la actualidad la
clasificación de las terapias osteoporóticas
en función de su efecto
sobre el remodelado óseo. Sin
embargo, una de las novedades en
la terapéutica de esta patología es
el ranelato de estroncio, un tratamiento
que se caracteriza por su
