La dieta mediterránea podría reducir el riesgo de cáncer de útero

 
Lo que comemos y lo activos que somos afectan a nuestro riesgo de cáncer. Una de las máximas de este web es “prevenir es visir seguro” y en el caso de la dieta, hoy más que nunca “somos lo que comemos” (léase en http://www.neyro.com/2014/01/19/somos-lo-que-comemos-y-mas-en-el-riesgo-cardiovascular/)

 Así, ahora se ha comprobado que las mujeres que consumen una dieta mediterránea podrían reducir su riesgo de cáncer de útero en más de la mitad (57%), según un estudio publicado en “British Journal of Cancer”. Investigadores italianos analizaron las dietas de más de 5.000 mujeres italianas para ver cómo se ajustaba su alimentación a la dieta mediterránea y si iban a desarrollar cáncer de útero y lo publican enhttp://www.nature.com/bjc/journal/v112/n11/abs/bjc2015153a.html.

El equipo separó la dieta mediterránea en nueve componentes diferentes y midió hasta qué punto las mujeres se ajustaban a ellos. La dieta incluye comer muchas verduras, frutas y frutos secos, legumbres, cereales y patatas, pescado, grasas monoinsaturadas, pero poca carne, leche y otros productos lácteos, así como un consumo moderado de alcohol (recordemos que la cantidad de alcohol cardiosaludable es un vaso de vino tinto por día para las mujeres, dos para los varones…, no más, nos señala el experto en ginecología, José Luis Neyro).

Los investigadores encontraron que las mujeres que se adhirieron a la dieta mediterránea más de cerca por el consumo de entre siete y nueve de los grupos de alimentos beneficiosos redujeron su riesgo de cáncer de útero en más de la mitad (57%). Aquellas que se ciñeron a seis elementos de los componentes de la dieta redujeron su riesgo de cáncer de útero en un 46% y las que tomaban cinco, registraron un riesgo un tercio menor (34%). Pero, por el contrario, en el caso de las mujeres cuya alimentación incluye menos de cinco de los componentes de la dieta mediterránea no redujo su riesgo de cáncer de útero significativamente.


Los autores (del Departmento de Epidemiología, IRCCS—Istituto di Ricerche Farmacologiche “Mario Negri”, de Milán), señalan que  “la investigación muestra el impacto que una dieta sana y equilibrada podría tener sobre el riesgo de una mujer de desarrollar cáncer de útero. Esto añade más peso a nuestra comprensión de cómo nuestras opciones del día a día, al igual que lo que comemos y lo activos que somos, afectan a nuestro riesgo de cáncer”, señala la autora principal, Cristina Bosetti, del mismo Instituto italiano. Nosotros, señala en el mismo sentido José Luis Neyro, habíamos mostrado cuál era la influencia del ejercicio en el devenir de la vida en general (http://www.neyro.com/2012/06/25/evidencias-cientificas-demuestran-que-el-ejercicio-fisico-es-saludable-en-cualquier-edad/) o incluso del cáncer en particular (http://www.neyro.com/2015/01/25/el-riesgo-de-cancer-de-mama-posmenopausico-disminuye-con-la-practica-de-ejercicio-fisico/).

El estudio que ahora comentamos, fruto de una colaboración italo-suiza fue financiado por la Fundación Italiana para la Investigación del Cáncer, la Swiss National Science Foundation y la Swiss Cancer League. La Dra. Julie Sharp, jefa de información de salud de Cancer Research UK, dice: “Aunque sabemos que el envejecimiento y el sobrepeso aumentan el riesgo de una mujer de cáncer de útero, la idea de que una dieta mediterránea podría ayudar a reducir el riesgo necesita más investigación, en parte debido a que este estudio se basa en lo que las personas recuerdan que habían comido”.

La mayor dificultad de este tipo de estudios, nos aclara nuestro experto el Dr. Neyro, es que son transversales y retrospectivos; efectivamente tiene mucho más valor los estudios longitudinales en los que se sigue a una determinada parte de la población durante cinco o diez años, observándose la influencia que en su salud tienen determinados aspectos de su dieta (en este caso….), pero lamentablemente son mucho más caros y difíciles de desarrollar y de seguir.

Sea como fuere, “el riesgo de cáncer se ve afectado por nuestra edad y nuestros genes, pero un estilo de vida saludable también puede desempeñar un papel en la reducción del riesgo de algunos tipos de cáncer. No fumar, mantener un peso saludable, la actividad física, comer de forma saludable y reducir el consumo de alcohol ayuda a reducir las probabilidades”, concluyen los autores de este interesante estudio.