Ingesta de alimentos azucarados y riesgo de cáncer ginecológico

Uno de los temas más novedosos y controvertidos de los últimos años, por su importancia epidemiológica es la relación que existe entre el sobrepeso y la aparición de diferentes tipos de cáncer; recientemente nos alertaban del asunto y lo recogimos en un suelto en http://www.neyro.com/2014/12/09/casi-500-000-nuevos-casos-de-cancer-al-ano-relacionados-a-la-obesidad/ Recogemos aquí, modificado y comentado, un comentario del Dr. Amos Pines, ex-presidente de la International Menopause Society – IMS que agrupa a todos los interesados por la salud femenina en esta época de la vida del climaterio según expresa el ginecólogo Dr. José Luis Neyro.

Por su parte, cada 5 años, la Sociedad Americana de Cáncer publica sus guías actualizadas sobre nutrición y actividad física en el contexto de la prevención del cáncer [1]. En estas guías se afirma taxativamente que se debe “Limitar el consumo de bebidas azucaradas, como refrescos, bebidas para deportistas y bebidas con sabor a frutas. Se discute a continuación el cómo esta frase general se relaciona a tipos específicos de cáncer y un reciente estudio sirve como un buen punto de partida [2].
Los investigadores evaluaron el impacto de la ingesta de alimentos y bebidas azucaradas, así como añadir azúcar y azúcar total sobre el riesgo de cáncer de endometrio en un estudio de casos y controles basado en una población que incluyó 424 casos y 398 controles. Los participantes completaron un cuestionario de entrevista y de frecuencia de alimentos y auto-proveyeron medidas de la cintura y de la cadera.
Las mujeres en el cuartil más alto de ingesta de agregado de azúcar tuvieron un aumento significativo de riesgo de cáncer de endometrio (OR 1.84, IC 95%: 1.16 a 2.92, es decir, entre un 16 y un 192% más de riesgo). En mujeres con una relación cintura-cadera de ≥ 0.85 el riesgo fue significativamente mayor para el tercil más alto en comparación al tercil más bajo de ingesta de agregado de azúcar (OR 2.50, IC 95%: 1.38 a 4.52).
La asociación con agregado de azúcar también se hizo más fuerte cuando los análisis se limitan a las no usuarias de la terapia de reemplazo hormonal (OR 2.03, IC 95% 1.27 a 3.26, para el tercil más alto en comparación al más bajo). Hubo poca evidencia de efecto de modificación a causa del índice de masa corporal o actividad física.
Se afirma que un tercio de las muertes por cáncer que se producen en los Estados Unidos cada año se atribuyen a la actividad física y los hábitos dietéticos, incluido los efectos nocivos del exceso de peso y la obesidad. El asunto cobra particular interés, aunque solo fuera por el aumento continuado de la esperanza de vida media, señala el Dr Neyro, que en nuestro país es de un mes de incremento por cada año que pasa en el calendario (y lo tratamos en una noticia comentada en este blog en http://www.neyro.com/2015/01/16/envejecemos-todos-la-esperanza-de-vida-mundial-ha-aumentado-seis-anos-desde-1990/
Los mismos factores de riesgo son también relevantes para las enfermedades cardiovasculares, lo cual crea una plataforma para la actual campaña global de limitar el uso de alimentos y bebidas azucaradas. Parece lógico que el alto consumo de calorías puede llevar al sobrepeso y la obesidad, que a su vez se asocia a un mayor riesgo de cáncer, pero ¿existe una relación directa entre los alimentos o bebidas azucaradas y el cáncer?
El estudio citado arriba sobre el cáncer de endometrio encontró una asociación significativa con el consumo alto de azúcar, pero, de hecho, existe una relativamente escasez de datos sobre este tema y los datos existentes sobre el cáncer en general no son uniformes [2]; algo apuntábamos desde antiguo, interviene el Dr. Neyro, ginecólogo responsable de contenidos de www.neyro.com, porque es conocido que las mujeres obesas y/o diabéticas tienen de siempre mucho mayor riesgo de padecer cáncer de endometrio.
Así, siendo un factor de crecimiento, no es ninguna sorpresa que la hiperinsulinemia, en lo que respecta a resistencia a la insulina, pueda estar asociada al desarrollo de cáncer [3]. La hiperinsulinemia crónica en pacientes resistentes a la insulina aumenta la biodisponibilidad de IGF-I. Muchos estudios clínicos y epidemiológicos han demostrado que el excesivo aumento de peso corporal, asociado con la hiperinsulinemia, resistencia a la insulina y dislipidemia, puede ser un importante factor de riesgo para ciertos tipos de tumores, incluyendo cáncer de colon y de mama; véanse más datos en el link http://www.neyro.com/2014/08/28/los-canceres-mas-habituales-se-relacionan-con-el-sobrepeso/.
Sin embargo, no debería asumirse automáticamente una contribución directa de un alto consumo de calorías o un alto consumo de alimentos y bebidas azucaradas a mayor riesgo de cáncer. A modo de ejemplo, es bien sabido que la obesidad se asocia con un mayor riesgo de cáncer de ovario [4], pero los datos sobre los posibles efectos de la dieta en este sentido son inconsistentes. Un estudio publicado recientemente apoya los hallazgos anteriores, ya que no se pudo establecer una asociación entre el consumo de alimentos y bebidas azucaradas y el riesgo de cáncer de ovario, aunque hubo una sugerencia de un mayor riesgo asociado al consumo de bebidas azucaradas (cada porción adicional de bebidas azucaradas por cada 1000 kcal: OR 1.63, IC del 95%: 0.94 a 2.83) [5]. Los investigadores también señalaron que no encontraron evidencia consistente de que el consumo de azúcar y el riesgo de cáncer de ovario se vieron afectados negativamente por la adiposidad central o el exceso de peso.
Reducir la obesidad ayuda a prevenir el cáncer de mama

El mismo grupo de los parámetros de riesgo antes mencionados también se aplica al cáncer de mama. En el Estudio Canadiense de Cribado Nacional de Mama, se observó una tendencia positiva estadísticamente significativa entre el consumo de energía y el riesgo de cáncer de mama (p (tendencia) = 0.01), pero el índice de masa corporal no se asoció de forma independiente con el cáncer de mama [6]. Hubo evidencia de un mayor riesgo de cáncer de mama asociado a un índice relativamente alto de masa corporal entre las mujeres postmenopáusicas en el cuartil más alto de ingesta energética (cociente de riesgos 1.72; IC del 95%: 1.01 a 2.93, p (tendencia) = 0.05). Nos ocupamops in extenso de este tema en la noticia que puede seguirse en el link http://www.neyro.com/2014/05/09/el-sobrepeso-aumenta-el-riesgo-del-cancer-de-mama-despues-de-la-menopausia/

Las guías para la prevención del cáncer recomiendan una dieta rica en frutas, verduras y granos enteros, y recomiendan limitar los alimentos y bebidas azucaradas, las carnes rojas y procesadas, el sodio y alcohol, y evitar alimentos contaminados con sustancias cancerígenas. Es una lástima, sin embargo, que los jóvenes, la mejor población objetivo para la implementación de este asesoramiento dietético, por lo general no cumplan con las recomendaciones diarias de frutas, verduras, o el consumo de granos enteros y están consumiendo en exceso alimentos salados, azucarados o de energía densa [7]. Una vez más, es nuestro deber como médicos proporcionar a nuestros pacientes educación sobre este tema tan importante.

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Referencias

1. . Kushi LH, Doyle C, McCullough M, et al. American Cancer Society Guidelines on nutrition and physical activity for cancer prevention: reducing the risk of cancer with healthy food choices and physical activity. CA Cancer J Clin 2012;62:30-67.
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22237782
2. King MG, Chandran U, Olson SH, et al. Consumption of sugary foods and drinks and risk of endometrial cancer. Cancer Causes Control. 2013 May 9. Epub ahead of print
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/23657460
3. Arcidiacono B, Iiritano S, Nocera A, et al. Insulin resistance and cancer risk: an overview of the pathogenetic mechanisms. Exp Diabetes Res 2012;2012:789174.
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22701472
4. Hunn J, Rodriguez GC. Ovarian cancer: etiology, risk factors, and epidemiology. Clin Obstet Gynecol 2012;55:3-23.
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22343225
5. King MG, Olson SH, Paddock L, et al. Sugary food and beverage consumption and epithelial ovarian cancer risk: a population-based case-control study. BMC Cancer 2013;13:94.
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/23442818
6. Silvera SA, Jain M, Howe GR, Miller AB, Rohan TE. Energy balance and breast cancer risk: a prospective cohort study. Breast Cancer Res Treat 2006;97:97-106.
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/16319973
7. Holman DM, White MC. Dietary behaviors related to cancer prevention among pre-adolescents and adolescents: the gap between recommendations and reality. Nutr J 2011;10:60.
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/21631948

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