Comparación de diversos tratamientos en el manejo de la hemorragia uterina idiopática

Hace más de cuatro años y medio, en uno de los programas de TV en lo que habitualmente participa el titular de este web, se mencionada que disponíamos hacía más de diez años de un método contraceptivo que además de ser extraordinariamente eficaz a tal empleo, además era capaz de tratar la endometriosis e incluso de prevenir el cáncer de endometrio (véase y escúchese en http://www.neyro.com/2010/02/09/1217/). Se trataba de Mirena, un dispositivo intrauterino liberador de pequeñas cantidades de levo-norgestrel.
Ahora, de nuevo nos llegan pruebas científicas de su extraordinaria eficacia como regulador de las  hemorragias uterinas y los sangrados anormales; así, un estudio divulgado en  American Journal of Obstetrics & Gynecology analizó comparativamente distintos fármacos para el tratamiento de la menorragia. Los investigadores compararon en mujeres con menorragia idiopática el tratamiento con flurbiprofeno (100 mg dos veces al día durante cinco días), ácido tranexámico (1,5 g tres veces al día durante tres días y 1 g dos veces al día durante otros dos días), así como un dispositivo anticonceptivo intrauterino que libera 20 µg de levonorgestrel al día.

La hemorragia menstrual durante dos periodos de control en 15 mujeres tratadas después con flurbiprofeno y ácido tranexámico fue 295 ± 52 ml y 203 ± 25,2 ml, en las 16 mujeres a las que más tarde se les adaptó un dispositivo anticonceptivo intrauterino liberador de levonorgestrel. Se comunicó que la hemorragia menstrual se redujo con las tres formas de tratamiento.

La reducción de la hemorragia experimental expresada como porcentaje de la media de dos ciclos de control para cada forma de tratamiento fue la siguiente: flurbiprofeno, 20,7% ± 9,9%; ácido tranexámico, 44,4% ± 8,3%; dispositivo anticonceptivo intrauterino liberador de levonorgestrel después de tres meses, 81,6% ± 4,5%; dispositivo anticonceptivo intrauterino liberador de levonorgestrel después de seis meses, 88,0% ± 3,1%; y dispositivo anticonceptivo intrauterino liberador de levonorgestrel después de 12 meses, 95,8% ± 1,2%.

La reducción de la hemorragia menstrual lograda con el dispositivo anticonceptivo intrauterino liberador de levonorgestrel fue mayor que la registrada con flurbiprofeno (p < 0,001) y ácido tranexámico (p < 0,01), y fue mayor para ácido tranexámico que para flurbiprofeno (p< 0,05). Estos datos confirman los aportado por estudios previos en relación con parecidos asuntos de hemorragias uterinas anormales y que ya publicamos hace unos meses enhttp://www.neyro.com/2014/06/17/el-diu-mirena-puede-tratar-la-hiperplasia-endometrial-con-exito/

Los investigadores arribaron a la conclusión de que el dispositivo anticonceptivo intrauterino liberador de levonorgestrel fue la única forma de tratamiento para reducir la hemorragia menstrual media por debajo de 80 ml por menstruación, el límite superior de la hemorragia menstrual normal.
El responsable de este web, José Luis Neyro, redactor jefe que fue del documento de consenso SEGO sobre ENDOMETRIOSIS para toda la ginecología española, señala que “no es esta la única gran ventaja de Mirena; en los pasados quince años lo hemos venido empleando con mucho éxito en el manejo del dolor de las mujeres con endometriosis, por más que en muchos centros se minimicen estos síntomas de dolor evitando incluso de forma incomprensible y hasta casi delictiva, tratamientos que devuelven inequívocamente a nuestras pacientes la calidad de vida perdida por esta maldita enfermedad”. Las mujeres, que de eso se trata, lo agradecen al fin.
En este orden de cosas puede leerse en este mismo web la noticia que a tal efecto publicamos en el pasado mes de julio, hace apenas unas semanas; véase en http://www.neyro.com/2014/07/07/diu-liberador-de-levonorgestrel-para-la-recidiva-de-sintomas-en-mujeres-operadas-de-endometriosis/

Referencias Milsom I et al, A comparison of flurbiprofen, tranexamic acid, and a levonorgestrel-releasing intrauterine contraceptive device in the treatment of idiopathic menorrhagia. American Journal of Obstetrics & Gynecology, Volume 164, Issue 3, Pages 879–883